¿Qué se puede decir acerca de los Profetas?

¿Qué se puede decir acerca de los Profetas?

El ser profeta no es propio del pueblo de Israel, puesto que las culturas vecinas también tenían profetas o concebían a un profeta como aquel que tenía una relación cercana con los dioses, y la manera de tener ese contacto era a través de alucinaciones, incluso, algunos consumían ciertas drogas naturales que les ayudaban a entrar en éxtasis. Estas personas que pasaban a estados psicológicos anormales se les conocían como nabî, que literalmente quiere decir “delirar”, pero también, “llamar” y “anunciar”; en estos dos sentidos es como el pueblo de Israel entiende al profetismo. Nabî sería “el llamado” o “el que anuncia”.

Sin embargo, el ser profeta en el pueblo de Israel tiene ciertas características que le hacen ser único, puesto que no solo son sus palabras las que impactan, sino que su estilo de vida y acciones siempre son profecía. Basta decir que, no se puede negar el carácter supranormal en el que Dios les habla, ya que si lo negamos, entonces no tendría ninguna diferencia con las inspiraciones de un poeta.

Hay criterios, según la Biblia, para decir que alguien es profeta, estos pueden ser: el cumplimiento de la profecía y la conformidad de la enseñanza con la doctrina Yahvista. También, un profeta es enviado a sus contemporáneos y cuestionan contra ellos.

En la Iglesia Latina los libros proféticos están divididos en dos grupos, “profetas mayores”, los cuales están enseguida del Eclesiástico y los “profetas menores”, que están enseguida de los cuatro “mayores” y antes de los Evangelios. Los cuatro profetas mayores son: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Los 12 profetas menores son: Amós, Oseas, Miqueas, Sofonías, Nahúm, Habacuc, Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías, Joel y Jonás.

El profeta tiene varias maneras de trasminar el mensaje que ha recibido, ya sea en fragmentos líricos o relatos en prosa, en parábola o abiertamente, en estilo sobrio de oráculos, o también utilizando las formas literarias, de la represión, del improperio, del sermón, de los pleitos, de los escritos, de los escritos de sabiduría o de los salmos cultuales, de las canciones amorosas, de la sátira, o de la lamentación fúnebre.

Sin más, un profeta es: un hombre que tiene una experiencia inmediata de Dios, que ha recibido la revelación de su santidad y de sus deseos, que juzga el presente y ve el futuro a la luz de Dios y, es enviado por Dios para recordar a los hombres sus exigencias, a fin de llevarlos por la senda de la obediencia y del amor.

Luis Antonio García Gómez 3° de Teología

Bingo sites http://gbetting.co.uk/bingo with sign up bonuses