Un canónigo en el Seminario

El domingo 15 de octubre, en la celebración dominical presidida por el Sr. Arzobispo de México, don Norberto cardenal Rivera Carrera, fueron nombrados dos nuevos canónigos para el cabildo de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, los presbíteros don Miguel Ángel Cruz Quiroz y el director espiritual del Seminario Conciliar de México don Luis Manuel Pérez Raygoza, quien también es el encargado de la Comisión para las Causas de los Santos.  

Sin duda, el Seminario vive de manera muy particular este nombramiento, pues el M.I. Sr. Cango. Luis Manuel Pérez Raygoza, continuará ejerciendo su función en nuestra casa de formación, y ello supone una bendición especial para el Seminario Conciliar de México, una distinción por el trabajo siempre lleno de alegría y entrega, con una pasión y una dedicación que rinde frutos en la formación sacerdotal a favor de nuestra amada Arquidiócesis de México, pero a la vez una caricia de nuestro pastor.

En la homilía del Sr. Cardenal, hizo referencia a la tentación de la inmediatez, de olvidarse de que más allá de lo que se nos presenta. El Arzobispo recordó que hay otras realidades que apuntan a lo trascendente, que trazan un camino hacia Dios. Y es preciso no sólo ser conscientes de ellas, sino que todo cuanto hagamos esté ligado a ese espíritu que mira más allá, sin embargo no debemos olvidar –recordó el prelado- que es por medio del cumplimiento de nuestros deberes temporales que alcanzamos esa trascendencia. Es precisamente en este espíritu de esperanza que se debe acercar a la Eucaristía, a descubrir en el Sacramento una pregustación de la vida eterna; que es el conocimiento de Dios, nuestro Padre y de Jesucristo.

La celebración, siempre llena de cuidado y de decoro, contó también con la participación de la comunidad peruana en México, quienes festejaban a su santo Patrono, el Señor de los Milagros, y también estuvieron presentes algunos integrantes de la Soberana Orden de Malta.

Después de la Homilía pronunciada por el Cardenal Rivera, se leyeron los nombramientos de los nuevos integrantes del cabildo de la Catedral. Una vez concluida la lectura, el Arzobispo se acercó a ellos, y les revisitó con la muceta y les impuso la medalla del Cabildo. Una vez que fueron revestidos con el hábito de los canónigos, los condujo hasta el Coro, en donde les otorgó la sede desde la cual harán oración por la Iglesia particular que los abraza en esta nueva distinción y responsabilidad.

No cabe duda, que Dios manifiesta su providencia, también en los acontecimientos extraordinarios en la vida de la Arquidiócesis, y en este acontecimiento eclesial particular, es posible distinguir el cayado del Pastor Eterno que nos manifiesta su amor y compañía a través de las estructuras y la diversidad de carismas y servicios en nuestra Iglesia local.

TREVIÑO DÍAZ, Carlos Amador F.
2° de Teología

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