Padre, en tus manos encomiendo... Una mirada pascual en las "siete palabras"

Es imposible para todo aquel que cree en el Resucitado, contemplar alguno de los acontecimientos de la vida y ministerio de Jesús fuera de una mirada pascual.

Se puede comprender ciertamente que nuestra fe es Pascual, por ello la centralidad de la Solemnidad de Pascua en nuestra vida eclesial, misma que se caracteriza por el Triduo Pascual que nos sumerge en la Mesa como discípulos junto a Jesús en su “última cena”, y así contemplar su pasión que ha comenzado ya desde la traición de “uno de los suyos” y alcanzará su esplendor en lo que precisamente se comparte en esta pequeña reflexión: su oración en la Cruz, contemplada como indico desde la experiencia Pascual.

Es conocido y practicado ya desde los primeros siglos de nuestra historia como Iglesia, que uno de los grandes anuncios del Kerygma es precisamente la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (Lectura que se hace en cada Domingo de Ramos y Viernes Santo), así también como ejercicio de profunda reflexión de la experiencia del Señor Jesús en la Cruz ha surgido esta oración que conocemos como “Las siete palabras”, una expresión de la devoción en torno al misterio de la Cruz.

Esta devoción que encuentra su cimiento en la misma Palabra de Dios y se expresa desde una mirada al agonizante crucificado, gestos de amor-redención, gestos de entrega total, así como también un gesto muy estremecedor ante el grito del crucificado hablando al Padre, se expresará finalmente “el cumplimiento” con las palabras finales del Hijo en la Cruz: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Así pues, las siete palabras son: 1. “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34); 2. “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23, 43); 3. “Mujer, ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre” (Jn 19, 26-27); 4. “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” (Mt 27, 46; Mc 15, 34); 5. “Tengo sed” (Jn 19, 28); 6. “Todo está cumplido” (19, 30); 7. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46).

Si descubrimos en estas palabras un itinerario de oración en la Cruz, sería precisamente señalado por la primera palabra que le da sentido al sacrificio del Señor, perdónales, y así se puede descubrir el sentido de estar con Él en el paraíso, acompañados y guiados bajo la protección maternal de María que escucha de Jesús ahí tienes a tu hijo con esa insistencia de saberse hijo. No debemos caer en la tentación de olvidar las otras palabras restantes, mismas que expresaran primeramente la necesidad de saberse acompañado por Dios, así como también la expresión de la propia humanidad en la sed, que llevará a contemplar que todo está cumplido y así pondremos la total confianza en Dios encomendando a él nuestra existencia, así los invito a sumergirnos en la Palabra de donde brotan estas siete palabras, contemplando al crucificado, para descubrir lo que nos dice a través de ellas, y decir junto con él constantemente aquello que se nos presenta como la séptima palabra: “Padre, en tus manos encomiendo…”

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Llegaremos finalmente por esta oración de Jesús en la Cruz a unirnos en su Palabra, poner en manos de Dios nuestro Padre la propia existencia.

Sem. RIVERA PAREDES, Marcos Oswaldo
Diócesis de Nogales

 

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