Orientaciones formativas Curso 2016-2017

Pbro. Lic. José Guadalupe Godínez Contreras
Rector del Seminario Conciliar de México

“Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que toca a Dios, y expiar los pecados del pueblo” (Hb. 2,17)

Dios, que no deja de bendecirnos con toda clase de bienes espirituales y celestiales (Ef. 1,3), nos concede iniciar una nueva etapa en nuestro camino hacia Él; nos sigue regalando un tiempo sagrado para descubrir y contemplar su rostro misericordioso, nos permite participar de la acción de gracias por 50 años de ministerio sacerdotal de nuestro Padre y Pastor el Señor Cardenal Norberto Rivera Carrera; y por la próxima canonización del beato José Sánchez del Río, compatriota nuestro que a sus escasos 14 años de edad, lleno de fortaleza sobrenatural combatió la injusticia, la opresión, corrupción e intolerancia de un régimen injusto, hasta derramar su sangre para que el Reinado de Cristo se extienda en nuestra Patria.

Además nos regala, nuevamente, la presencia de la Vida Consagrada para nuestro Seminario. Efectivamente, una comunidad de las Oblatas de Jesús Sacerdote cuyo carisma es “Amar el Sacerdocio de Cristo y hacerlo amar”, ya está presente y participando activamente en la formación de los futuros sacerdotes de esta arquidiócesis. Es la presencia femenina y maternal que tanto bien aportará a nuestra comunidad educativa pues hace visible y palpable la ternura de María y de la Iglesia.

Los grupos y movimientos laicales han hecho presencia en nuestra casa, para convivir, celebrar, formarse y expresar que también colaboran en la formación sacerdotal pues son conscientes de la necesidad que tiene la Iglesia de Pastores según el Corazón de Cristo, oran por nosotros y nos animan a perseverar.

Podemos decir que la experiencia de familia cristiana se va consolidando, es un regalo de Dios y a Él elevamos nuestra acción de gracias pues nos ha hecho miembros de un solo cuerpo.

El pasado sínodo sobre la familia expresó que “uno de los desafíos fundamentales frente al que se encuentran las familias de hoy es seguramente el desafío educativo, todavía más arduo y complejo a causa de la realidad cultural actual y de la gran influencia de los medios de comunicación ”. El Señor Cardenal nos ha llamado a evangelizar las nuevas generaciones tratando de comprenderlas más a fondo y dispuestos a transformar nuestras estructuras y mentalidad para que la Buena Nueva “toque” a estas generaciones y transforme los ambientes. Al Seminario se le ha confiado la educación de los futuros pastores de la Iglesia, no es tarea sencilla ni fácil, somos conscientes de nuestros límites y de que necesitamos la colaboración de la familia arquidiocesana para, juntos, responder a los retos que plantea la evangelización de los jóvenes y la formación de los futuros pastores. La comunidad educativa del Seminario debe ser la primera en reconocer la necesidad de ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo para dejarnos formar y transformar por Él. Por ello queremos comprometernos a fortalecer el clima formativo con un mayor esfuerzo en la organización y planeación de actividades, en el aprovechamiento del tiempo y los recursos formativos y en la consolidación del ambiente espiritual necesario para la comunión con Cristo.

Las estrategias y metas que hemos presentado para nuestro itinerario de formación sacerdotal, tienen la finalidad de dirigirnos al mismo fin, cada dimensión formativa, grupo e individuo al asumirlas estará sumando para fortalecer la comunión, estará reconociendo que no son los proyectos personales lo que salva sino la docilidad al Espíritu de Cristo.

Para este curso, ante la necesidad de dar continuidad y consolidar nuestros logros, retomaremos las mismas estrategias propuestas para el ciclo anterior, a saber:

1) Planeación y programación de actividades

2) Formación de la conciencia

3) Vida, revisión de vida y discernimiento

4) Ambiente cristiano de comunión y crecimiento.

Nos dice el Santo Padre: “El tiempo es superior al espacio. Es decir, se trata de generar procesos más que de dominar espacios (…) Lo que interesa sobre todo es generar en el hijo, con mucho amor, procesos de maduración de su libertad, de capacitación, de crecimiento integral, de cultivo de la auténtica autonomía. ” Así que no hay por qué preocuparse por acelerar procesos, ni “quemar etapas”. Dios nos regala el tiempo, y es un tiempo de gracia, nos indica la meta hacia la que nos dirige, nos aporta todo lo necesario para avanzar día con día y se ha comprometido a acompañarnos personalmente. Ante esto, lo que nos toca es corresponder con generosidad y confiar para que lo que ha iniciado en cada uno, Él mismo lo lleve a término.

Colocamos ante Él nuestros proyectos y pedimos a nuestra Madre la Virgen Inmaculada, Santa María de Guadalupe siga intercediendo por nosotros y nos haga experimentar su presencia maternal a lo largo de este curso.

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