Echar las redes

COMO MONAGUILLO, PODÍA AYUDAR EN MUCHAS MISAS Y ME APASIONABA

By 6 julio, 2016 No Comments

Testimonio vocacional de Óscar Alexis, alumno del Seminario Conciliar de México. Me sentía muy satisfecho con lo que hacía. La Celebración Eucarística ya era parte fundamental de mi vida (igual que ahora), y si por alguna razón no participaba, me sentía insatisfecho.

Mi nombre es Óscar Alexis, tengo 19 años y actualmente estoy estudiando en el Seminario Conciliar de México, en la etapa del Curso Introductorio. Hoy te quiero contar sobre mi historia vocacional que comenzó con más intensidad cuando tenía 11 años. En aquel entonces, era monaguillo en mi parroquia de origen, la Preciosa Sangre de Cristo, en la I Vicaría Episcopal. Cada fin de semana ayudaba en las celebraciones que se realizaban, y me apasionaba hacerlo. Podía ayudar en muchas Misas sin ningún problema. Me sentía muy satisfecho con lo que hacía. La Celebración Eucarística ya era parte fundamental de mi vida (igual que ahora), y si por alguna razón no participaba, me sentía insatisfecho.

Me animaba mucho cuando llegaban seminaristas a mi parroquia y me platicaban sobre el Seminario, sus actividades y todo lo que hacían. Me emocionaba enormemente. Mi intención era entrar en la formación sacerdotal desde la secundaria, pero no era posible. Cuando llegué a tercero de secundaria comencé a trabajar con el promotor vocacional de mi vicaría y empecé a asistir al COV, era un largo viaje el que tenía que hacer desde mi casa hasta el Seminario Mayor, pero lo hacía sin problema. Llegó el tiempo de cerrar el ciclo de la secundaria y pasar a la preparatoria, por lo que hice mi proceso de ingreso a la preparatoria del seminario, pero también realicé mi examen para ingresar a una prepa civil. Comencé el preseminario en julio de 2011.

Después de una semana se me informó que ya era parte de esa casa de formación, pero me enteré también que me había quedado en mi primer opción de prepa. Tuve unos días difíciles ya que no sabía cuál de las dos opciones tomar. Después de algunos días de oración y diálogo con Dios, me decidí por ingresar a la preparatoria en el Seminario, ésta fue una etapa muy padre ya que conocí a muchos seminaristas y sacerdotes; aprendí más cosas acerca de la vida sacerdotal y lo que conlleva. En pocas palabras, disfruté mucho la etapa en el Seminario Menor.

Después de año y medio tuve que tomar una etapa intermedia para trabajar algunos aspectos, pero seguía en entrevistas con los padres formadores. Llevé otro tipo de acompañamiento con ellos, fue un proceso largo en el cual hubo un poco de dificultad, pero nada que no se pudiera superar fácilmente con la ayuda de Dios.

Ahora me encuentro en esta nueva etapa de formación en la cual me siento muy contento, ya que he conocido nuevos compañeros con los cuales he comenzado a aprender de ellos, a formar nuevas y grandes historias, y espero en Dios llegar al sacerdocio en compañía de ellos. Te invito a que te animes a entrar al Seminario, si es que sientes el llamado del Señor en tu vida. Dios te bendiga y, por favor, ora por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Fuente: SIAME