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¿CÓMO SÉ SI DE VERDAD DIOS ME LLAMA?

By 23 marzo, 2017 No Comments

En general, otra de las preguntas más frecuentes sobre la vocación es precisamente cómo saber si Dios en verdad está llamando.

La respuesta no es sencilla, y lo mejor, sin duda, es que busques a un Director Espiritual; es decir, algún sacerdote o religioso. En algunos casos también algunos laicos preparados para ese ministerio pueden ayudar, sin embargo, podemos hablar de algunas cosas en particular.

El primer signo es precisamente preguntarse por la propia vocación, Dios no llamará jamás a tu casa, o a tu celular, o te mandará un mensaje por alguna aplicación, Dios suscita en tu corazón un deseo de ser mejor y de ponerte al servicio de los demás. Así que si estás preguntándote si Dios te está llamando, probablemente ya lo esté haciendo.

Dios no engaña a nadie, por eso, cuando un joven se pregunta si de verdad Dios lo llama, lo que debe hacer es alegrarse, porque seguramente lo está haciendo, ahora deberá descubrir a qué lo está llamando; Dios llama a seguirle, pero no obliga a nadie. Si un muchacho que siente el llamado decide no seguirlo, no ocurrirá nada malo, Dios siempre bendice a quienes le aman y nos ama como hijos, por tanto, nunca torturará a nadie por no seguirlo. ¡Dios nos creó libres! ¿Te atreves a seguirlo?

Algunos de los elementos que deberás revisar en tu vida para tener mayor certeza, aunque es necesario decir que nunca podrás estar 100% seguro si Dios te llama, al menos hasta el momento mismo en el que el Obispo, el día de la ordenación te llame por tu nombre para que respondas con total libertad si estás dispuesto a seguir a Jesús, son:

Todo candidato necesita un encuentro personal con Jesús, no podemos olvidar que Jesús es una persona y está vivo entre nosotros. Antes de pensar siquiera si puedes o no ser sacerdote, debes preguntarte: ¿conozco a Jesús? ¿es mi amigo? ¿me interesa que todos los demás lo conozcan? Si alguna de estas tres preguntas no es un sí rotundo, deberás indagar un poco más sobre tu fe. El deseo ardiente de llevar el Evangelio a los demás y en ello encontrar una de tus más grandes pasiones será indispensable para ser un sacerdote diocesano. Este encuentro debe “actualizarse” todos los días con un momento de diálogo, la oración es pieza fundamental para cualquier discernimiento, pues es ahí donde Cristo te habla y al escuchar sus latidos en el sagrario será posible descubrir tu vocación.

La vida del sacerdote está llena de amor, aunque salpicada de renuncias, por ello, un buen candidato debe ser capaz de vivir su vida al servicio de los demás. El sacerdote estudia, se prepara, sirve, trabaja sin horario, vive con sencillez y desapegado del dinero, de forma que, si en tu corazón no estás preparado para trabajar sin pensar en recompensas más allá de la alegría de evangelizar, quizás debas pensarlo mejor.

Seguir a Jesús es apasionante, pero no es un camino fácil ¿Te atreves?

 

Carlos F. Amador Treviño D.

Seminarista