Echar las redes

¿DEJARLO TODO Y SEGUIRLE A ÉL?

By 27 noviembre, 2015 No Comments

Testimonio vocacional de nuestro hermano Iván Andrés Barrita Lazcano: Yo sentía que “no era el momento de responderle al Señor”. Y sí, decidí dejar eso de la vocación y seguir como un joven cualquiera. Pero en el último año de la preparatoria el Señor volvió a tocar mi puerta, y esta vez con más fuerza.

Quiero compartirles la historia de cómo fue que nació mi vocación. Mi llamado comienza desde que era pequeño. Una anécdota que recuerdo mucho es que saliendo mi mamá del hospital, después de que yo había nacido, la primer visita que hicimos fue ir a ver a la Virgen María en la Basílica de Guadalupe. Ahí, mi abuelita me entregó a la Virgen y me encomendó a su protección y a su cuidado de Madre.

El testimonio de las abuelitas influye mucho; recuerdo, con cariño, el gran ejemplo que tuve con mis padres, y en especial con mi abuelita Josefina, quien era una persona entregada a Dios. Desde el inicio, su testimonio fue algo importante, pues me invitaba a que la acompañara a Misa, a la Hora Santa, al rezo del Rosario, lo que me llevó a descubrir a Cristo como mi Amigo, y aunque a veces no comprendía muy bien quién era Él, sabía que allí estaba y me quería, aunque en algunas ocasiones me aburría y no quería ir, pero Jesús se valía de diversas formas para demostrar su gran amor y su cercanía conmigo y con mi familia.

Gracias a este testimonio y al de mis papás fui conociendo más a Jesús. Mi vida fue transcurriendo como la de cualquier joven. Realicé mis sacramentos de iniciación cristiana, y al cumplir 15 años fue la primera vez en que el Señor me hizo reflexionar acerca de la palabra “vocación”; y aunque en ocasiones mi familia me había dicho que tenía cara de  sacerdote, yo sentía que eso no era para mí. Al participar en mí Parroquia de San Juan Bautista, el Señor me mostró de una manera recta y firme que Él llamaba a los que quería. Yo sentía que “no era el momento de responderle al Señor”. Y sí, decidí dejar eso de la vocación y seguir como un joven cualquiera. Pero en el último año de la preparatoria el Señor volvió a tocar mi puerta, y esta vez con más fuerza, recordándome el llamado que me hacía.

En ese tiempo yo tenía 17 años y fue una etapa de gran discernimiento, pues tenía planes a futuro y grandes proyectos que quería realizar, pero Jesús tenía otros planes para mí. Fue a través de una vida sacramental viva, de estar atentos a la escucha de la voz del Señor, del apoyo que mi familia me dio, y en especial mi mamá, quien me dijo: “Si es lo que Dios quiere y lo que tú quieres, ¿quiénes somos para interponernos?”. También el acompañamiento del P. Norberto López y del P. Mario Iván me ayudaron a descubrir el llamado que Cristo me hacía de “dejarlo todo y seguirle a Él”. Y así fue como, en el año 2013, ingresé al Seminario Conciliar de México, y ahora me encuentro estudiando el segundo año de Filosofía, muy entusiasmado por seguir al Señor y, algún día, si Dios quiere, llegar a ser un santo sacerdote.

Fuente: SIAME