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DESAFÍOS DEL SÍNODO DE LA FAMILIA

By 22 septiembre, 2015 No Comments

La sociedad actual presenta una pluriforme crisis social y espiritual que interpela la misión de la Iglesia para la familia, núcleo vital de la sociedad y de la vida eclesial, por lo que es urgente dar respuesta, a partir de la propuesta del Evangelio, a este desafío pastoral.

La sociedad actual presenta una pluriforme crisis social y espiritual que interpela la misión de la Iglesia para la familia, núcleo vital de la sociedad y de la vida eclesial, por lo que es urgente dar respuesta, a partir de la propuesta del Evangelio, a este desafío pastoral. Es por ello que el Santo Padre ha decidido abordar esta problemática en el Sínodo de los Obispos, cuyo trabajo se ha divido en dos etapas: la primera, la Asamblea General Extraordinaria, llevada a cabo en octubre del año 2014; y la segunda, la Asamblea General Ordinaria, que se realizará en octubre del presente año.
El pasado mes de junio se publicó la Instrumentum Laboris: vocación y misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo, documento que contiene íntegramente las conclusiones de la Relatio Synodi de la primera etapa del Sínodo de los Obispos, y que además será el instrumento de trabajo para la Asamblea General Ordinaria. En este documento se recogen las opiniones de todo el mundo, no solo de las Conferencias Episcopales, de Oriente y Occidente, sino también de congregaciones, organismos y personas individuales.
El documento se encuentra dividido en tres partes: la escucha de los desafíos que afronta la familia, el discernimiento de la vocación familiar y la misión de la familia hoy.
En la primera parte se exponen las diversas controversias o contradicciones culturales presentes en nuestra sociedad respecto a la identidad personal, que afecta rotundamente la identidad familiar, queriendo así otorgar la titularidad matrimonial a realidades constituidas independientemente de la diversidad sexual. De aquí la importancia de una profundización, no solo biológica, sino también social y cultural de la diferencia de géneros, que también trata el documento. De igual manera, se presentan los factores principales de la disolución familiar, tales como la guerra, la migración, la pobreza, la exclusión, entre otros, que podrían evitarse generando políticas adecuadas para el bienestar familiar. Es por ello que el documento resalta la trascendencia de la familia como medio de inclusión, retomando el papel tan importante de los ancianos, los viudos, los discapacitados y deteniéndose, por supuesto, en el papel que juega la mujer.
En el segundo apartado se reafirma la indisolubilidad del matrimonio sacramental, apelando a los tres pilares de la vida cristiana: las Sagradas Escrituras, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. La familia es el seno de la vida cristiana y por ello se destaca la importancia de redescubrir el fundamental valor de la oración en familia, así como de la catequesis inicial, cuya responsabilidad recae en los cónyuges, de manera que esto, en conjunto, conduzca a la plenitud familiar. De igual manera el Instrumentum laboris recuerda a la Iglesia que debe acompañar siempre con una actitud misericordiosa a aquellas familias que se encuentren en situaciones de fragilidad.
En el tercer y último apartado que agrupa la misión de la familia hoy, invita en primer lugar a anunciar el Evangelio de la familia en los diferentes contextos en los que nos encontremos, las familias están invitadas a asumir su pertenencia eclesial. Así pues, es importante fomentar una buena formación en los futuros presbíteros, en el clero y en los diversos agentes de pastoral para dar un acompañamiento de mayor calidad a los cónyuges y familias en general. Es en este mismo apartado donde se resalta el acompañamiento fundamental que la Iglesia debe dar a las familias heridas –separados, divorciados no vueltos a casar, divorciados vueltos a casar, familias monoparentales, etc.- retomando nuevamente la pastoral de la misericordia. De igual modo se pretende dialogar los procesos de nulidad matrimonial, para evitar procesos demasiado largos y costosos, pues esto representa un obstáculo en muchas ocasiones; ocurre lo mismo con los matrimonios mixtos y con disparidad de culto. Se habla sobre la integración de los divorciados vueltos a casar civilmente en la comunidad cristiana y el acompañamiento pastoral a personas con orientación homosexual: es tarea de la Iglesia acogerlos con respeto y delicadeza. Finalmente el documento habla del desafío de la educación, tanto en la responsabilidad procreadora, en la importancia de la adopción y acogida, como en el rol de la familia en la evangelización.
La Iglesia se encuentra en camino de diálogo con la sociedad actual. Sin duda estas problemáticas serán discutidas y dialogadas con prudencia, detenimiento y, sobretodo, con la asistencia del Espíritu Santo, pues lo que se busca es el bienestar y la comunión de la familia cristiana con Cristo y sus enseñanzas. Unámonos en oración con todos los Obispos que, en el próximo mes de octubre, revisarán y profundizarán los temas ya mencionados para dar un mejor acompañamiento a nuestras familias.
Sagrada Familia de Nazaret, ¡ruega por nosotros!