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DÍA DEL PADRE

By 26 junio, 2015 No Comments

La celebración del padre es una fiesta que no solo es propia de nuestro país sino también es común en muchas partes del mundo.

La celebración del padre es una fiesta que no solo es propia de nuestro país sino también es común en muchas partes del mundo. Un aspecto interesante sobre esta celebración es en cierta parte un poco menos difundida o tomada en cuenta dentro de nuestro calendario pero a lo largo de las últimas décadas poco a poco se ha dado más difusión a este gran día.

Esta gran memoria al igual que la festividad del día de las madres deben ser sumamente fechas importantes dentro de nuestra sociedad, y así valorar el gran papel que tiene la mamá y el papá como responsables de sus hijos.

La imagen paterna tiene su fundamento en la persona del Padre. El mismo Jesús nos enseñó a dirigirnos a Dios como nuestro Padre. Jesús enseña a sus discípulos y a todo aquel que lo escucha una manera de dirigirse a Dios como “Abba”, es decir, “Padre” o de manera más tierna “papito”. Jesús reconoce en Dios como Padre amoroso, como Padre que espera a su hijo que se ha desviado de su amparo amoroso. El amor del Padre es tan grande que no lo podemos describir utilizando todas las palabras que hacen referencia al amor.

No olvidemos que nuestro Padre Celestial nos está esperando con los brazos abiertos, él es el Padre que busca la felicidad de sus hijos, y les da libertad para responder a su llamada de amor.

En nuestra sociedad mundial lamentablemente la figura del padre de familia poco a poco se va deformando pero por otro lado siguen existiendo padres de familia que viven y dan testimonio de su compromiso que encuentra su fundamento en el amor. Nuestro Padre del cielo nunca nos abandonara, él nos creó por amor, él nos creó para él, él es nuestro Padre que está a nuestro lado para levantarnos si nos caemos y nos reanima para seguir adelante en nuestro camino. No permitamos que la palabra “Padre” sea borrada, manchada u olvidada por nuestra comunidad a causa de testimonio, al contrario, pidamos al Señor que nos enseñe amar y dar nuestra vida por nuestros hijos tal y como lo es él por amor a nosotros.

Lo anterior dicho me recuerda la siguiente historia: “Erase una vez un grupo de pasajeros que abordaban un avión. Durante el viaje el avión atravesó por una turbulencia y causó mucho susto, angustia y desesperación; todos los tripulantes del avión estaban super intranquilos pero al mismo tiempo se admiraban de una niñita sentada en medio de ellos sin mostrar rasgo alguna de alteración emocional en su semblante. Dentro de aquel momento de angustiosa desesperación uno de los tripulantes se acercó a la niña y le preguntó: ¿Por qué razón tú no estás asustada o preocupada por tal situación en la cual pasamos todos los que estamos en este avión? La pequeña niña respondía muy segura de sí: ¡Ah! No tengo miedo porqué el piloto del avión es mi papá.

Esta corta historia nos muestra de manera muy sencilla la fe que deposita la pequeña niña a su padre. La niñita sabe muy bien que estando al lado de su padre no tiene nada que temer por que él no permitirá que le pase nada malo.

Tomemos la actitud de aquella pequeña niña que confía en su padre, por tanto, cada vez que pasamos por alguna tribulación, no nos olvidemos que el piloto de nuestra vida es nuestro Padre Dios.

Roguemos al Señor que siga llenando de amor y bendiciones a todos los hombres que han sido bendecidos por el don de la paternidad para que el Señor los fortalezca y los guíe por el camino correcto y así sean ejemplos de la paternidad plena de nuestra Padre que está en los cielos. Te pedimos Señor, por todos los hombres que asumen y llevan a cabo el papel de padre para formar buenos hijos en el cimiento del amor.

¡Querido bienhechor papá, felicidades y que Dios lo siga llenando de bendiciones a usted y a su familia! ¡Gracias!

Sem. Alejandro Vázquez Borja – 1° Teología