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DIOS LLAMA A HOMBRES CONCRETOS PARA SERVIR A LOS DEMÁS

By 5 enero, 2016 No Comments

Testimonio vocacional de Noé Saúl Quezada Agüero, alumno del Seminario Conciliar de México. Soy Noé Saúl Quezada Agüero, tengo 22 años de edad, nací en una comunidad indígena de la Sierra Tarahumara de Chihuahua.

Soy Noé Saúl Quezada Agüero, tengo 22 años de edad, nací en una comunidad indígena de la Sierra Tarahumara de Chihuahua llamada Bajíos, ubicada en el municipio de Guazaparez. Se ubica al suroeste del Estado. Pertenezco a la Diócesis de Tarahumara que está constituida por la región serrana, cadena montañosa que forma parte de la Sierra Madre Occidental y tierra de los indígenas Raramúris-Tarahumaras.

La Diócesis de Tarahumara es una de las misiones Ad Gentes de México y del mundo, es decir, es un contexto de Iglesia naciente y por lo tanto la evangelización no ha llegado a muchos pueblos, todavía existen personas que no conocen a Dios. Además, es una zona indígena que tiene sus propios retos y exigencias. Su clero es de 45 sacerdotes, de los cuales sólo cinco son nativos de estas regiones; esto nos indica que en nuestra Iglesia escasean cada vez más las vocaciones a la vida sacerdotal.

Pertenezco a una familia católica. Desde la infancia, por medio de mis padres y abuelos, tuve acercamiento a la fe de la Iglesia transmitida en las tradiciones y costumbres de los indígenas Tarahumaras de la comunidad natal. El conocimiento de Dios y de la Iglesia nació en primer momento por el acercamiento a la religión de los Rarámuris (indígenas), sus tradiciones, sus ceremonias, sus ritos y sus celebraciones.

Mi deseo de ser sacerdote inicia en la familia, en la comunidad Tarahumara y por el testimonio y ejemplo de  misioneros laicos que reciben también el llamado de servir a los más pobres; nace también gracias a las religiosas, religiosos y sacerdotes que viven su misión y entregan su vida al servicio de los demás, de los pueblos y comunidades Tarahumaras, enfrentándose a otros rostros de la Iglesia, es decir, otro idioma, otra cultura y otras realidades sociales.

En 2010 ingresé al Seminario Menor de San José, ubicado en San Agustín, Coahuila, perteneciente a la  Diócesis de Torreón. Durante esos años en la Tarahumara no había Seminario Mayor, por lo que el Seminario Diocesano de Torreón abría sus puertas a las diócesis necesitadas del norte del país. En el año 2011 inicié la etapa de Filosofía en el Seminario Mayor de Santa María Reina, en Torreón, Coahuila. La etapa  de Teología la cursé del año 2014 al 2015 en este mismo seminario. Actualmente soy estudiante de Teología en la Universidad Pontificia de México y vivo bajo el programa formativo del Seminario Conciliar de México.

A través de mi vida vocacional he entendido que Dios se fija en los seres humanos, sus hijos, para cumplir con determinadas tareas, y que nuestro deber como hijos es responder a su llamado dando lo mejor de nosotros, es decir, sirviendo a los demás con un corazón sano y libre, para amar con plenitud y alegría la propia vida, vocación y destino. Por último, invito a todos a orar juntos para que siempre se susciten vocaciones sacerdotales en nuestra Iglesia.

Fuente: SIAME