Echar las redes

DIOS ME LLAMA A TRANSFORMAR MI VIDA

By 1 diciembre, 2017 No Comments

Mi juventud podría decir que fue “normal”, como muchos jóvenes dicen serlo hoy, me gustaba ir a fiestas, divertirme con amigos, ir a jugar; por mi mente jamás pasó la idea de ser sacerdote, si llegaba a ir a misa era el clásico joven que sólo iba por las fiestas o por reuniones con la familia.

El reencuentro con Dios comienza después de quedarme sin trabajo; recuerdo que fue un año, donde viví experiencias que me llevaron a sentir el amor de Dios, su misericordia y perdón, esto hizo que diera un giro radical a mi vida, dejé de hacer muchas cosas que solía hacer, fue raro en un principio porque dejé de ir a fiestas, convivencias con amigos, etc.

Mi visión por la vida me iba llevando a algo que yo no sabía a donde iba a parar, pero ¡había algo que me impulsaba hacerlo!; lo descubrí posteriormente cuando tuve la oportunidad de salir en la representación del viacrucis en mi parroquia, donde se despertó inquietudes sobre el sacerdocio y por la Iglesia, esto me llevo a participar en ella; el testimonio de algunos sacerdotes influyó para que me diera cuenta de la inquietud por el sacerdocio, es aquí donde no podía comprender que es lo que pasaba, trataba de darle vueltas a lo que sentía para no dar una respuesta, fue pasando el tiempo y hubo personas que sin saber, lo que estaba pasando, se me acercaban para decirme que yo iba a ser padre y siempre negaba lo que me decían; durante este tiempo tuve la oportunidad de ir a algunos retiros, que me ayudaron a tomar conciencia de lo que iba pasando respecto a mi inquietud, aunque ya empezaba a verlo con mayor claridad, lo seguía negando.

Después de un tiempo llegó un trabajo donde me dedique al servicio con niños hasta los jóvenes y padres de familia como entrenador de clavados, reconozco que cuando me invitaron a trabajar había incertidumbre, porque no me sentía con la capacidad para realizarlo, en particular por la responsabilidad de los niños en la alberca, en verdad fue un reto que me atreví asumir; en algún momento pensé en renunciar, pero había algo que me decía que no lo hiciera y era ver la entrega, perseverancia de todos, esto me motivo a seguir y a dar lo mejor de mí. Todos ellos me fueron mostrando indirectamente que quién verdaderamente hace las cosas es Dios, porque desde vivir en la disponibilidad, entrega y amor en el trabajo se puede sentir la presencia de Dios, sólo es que uno quiera. Es aquí donde decidí que Dios me llamaba a algo más grande, que ser solamente entrenador, lo que una vez negué era ahora una afirmación para entrar al seminario para ser sacerdote.

Me atrevo a decir que, si de algo estoy seguro, es que Dios me llama a transformar mi vida, para estar con Él y para eso estoy aquí, para responderle con generosidad a este llamado a ser otro Cristo.

GODINEZ GONZÁLEZ, Arturo
Seminarista 1° de Teología