Echar las redes

DIOS ME SALVÓ DE UNA MUERTE INMINENTE; HOY ME PREPARO PARA SER SACERDOTE

By 30 marzo, 2016 No Comments

Testimonio vocacional de Antonio Cuarenta, alumno del Seminario Conciliar de México. La respuesta que le di al Señor fue comprometerme más en el trabajo de la parroquia, desde donde empecé a fomentar la devoción del rezo del Santo Rosario en los hogares en mi colonia.

Mi nombre es Antonio Cuarenta, tengo 45 años y soy el cuarto de siete hermanos. La inquietud vocacional la sentí desde los 18 años, cuando acudía a clases de Biblia en la escuela bíblica arquidiocesana y participaba en un grupo juvenil. Al ir conociendo la Sagrada Escritura me despertó el deseo de darla a conocer a más personas y el espacio más inmediato era con mis compañeros de la preparatoria, con quienes la compartía. La inquietud por el sacerdocio permanecía, pero no le di seguimiento, pues me dediqué a trabajar.

A lo largo de los años ocurrieron dos cosas que cambiaron mi vida. La primera, al estar trabajando como comerciante, me asaltaron a mano armada y recibí dos disparos en el abdomen. Tuve muchas perforaciones en el intestino y en la arteria femoral. Este hecho me puso al borde de la muerte, pues perdí alrededor de tres litros de sangre por hemorragia, llegué al hospital muy mal. Después de mucho tiempo internado, me di cuenta de que Dios me salvó de la muerte inminente, y me preguntaba: ¿por qué Dios me salvó?, ¿qué es lo que Dios quiere de mí?

La respuesta que le di al Señor fue comprometerme más en el trabajo de la parroquia, desde donde empecé a fomentar la devoción del rezo del Santo Rosario en los hogares en mi colonia. Posteriormente, con un grupo de hermanos de la parroquia iniciamos los trámites para la donación de un terreno para la construcción de un templo parroquial. ¡Se logró la donación! Actualmente está en su etapa final de construcción. Más tarde, invitado por un sacerdote diocesano, acudí al preseminario de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, donde me canalizaron al seminario de vocaciones adultas de Cristo Rey. Ingresé al Curso Introductorio y después a la Filosofía.

El segundo evento que me ha mostrado la gracia de Dios es el siguiente: estando estudiando la Teología me diagnosticaron cáncer de intestino, por ello abandoné el seminario para someterme a tratamiento de radiación y quimioterapia. Me sometí a cirugía para extirpar el tumor, a raíz de este proceso he quedado con un estoma permanente. Recuerdo que en la segunda cirugía por el cáncer, era verano y mis compañeros seminaristas estaban trabajando en la semana de preseminario a los jóvenes. Al segundo día después de la cirugía, estaba postrado en cama con dolor intenso. Transformé en oración todo lo que representaba esta nueva situación, lo ofrecí por las vocaciones y por mis hermanos seminaristas.

Actualmente, por la gracia de Dios puedo decir que soy sobreviviente de cáncer, ya han pasado 6 años y en los resultados de los estudios médicos periódicos pertinentes no aparece rastro de tumoración. Dios me ha sanado del cáncer, doy testimonio de la gracia operante de Dios, he regresado al seminario estoy en tercero de Teología, y espero en Dios y, si Él lo permite, poder servir al pueblo de Dios como sacerdote, ese es mi mayor anhelo y en eso he de poner mi mayor esfuerzo.

 

Fuente: SIAME