¡Hola! Querido hermano lector: mi nombre es Diego Arturo Coria y curso la etapa de discernimiento vocacional.*

Hace tan solo 5 meses ingrese al Seminario Conciliar de México, que desde hace más de 300 años forma a los sacerdotes que dan su vida trabajando en las comunidades de la Arquidiócesis Primada de México que comprende el territorio de la Ciudad de México. Aquí he vivido grandes momentos llenos de alegría y que he experimentado junto a mis hermanos de grupo; es por ello que hablar de esta etapa de discernimiento vocacional sin mencionar también lo que ellos han vivido seria poco.

Podría hablar, por ejemplo, de la primera noche en el seminario que quedo marcada en uno de mis hermanos al darse cuenta que iniciaba un nuevo camino, o también de la impresión que se llevó otro de ellos al descubrir el testimonio de un sacerdote que está haciendo presente a Cristo en una parroquia en el centro de Tepito.

Cada uno de nosotros hemos tenido experiencias gratas que nos han permitido enamorarnos más de Dios y conocer más a nuestra Iglesia. Esta etapa también ha tenido momentos de duro trabajo y de exhaustivo deporte, que con nuestros padres formadores el P. Luciano y el P. Alfredo han dado resultado, pues logramos caminar 51, 118 pasos hacia el Nevado de Toluca.

Sé que aún falta agregar recuerdos y experiencias a nuestros corazones, pues este es el inicio de un largo caminar. Y esperamos quebajo el patrocinio de San Sabas Reyes Salazar, presbítero y mártir mexicano, podamos dar más de 51, 118 pasos en la respuesta que demos en esta vocación.

Diego Arturo Coria Juárez

Discernimiento Vocacional

*La etapa de discernimiento vocacional se ubica en el primer año de formación del seminario mayor; está marcada por las dimensiones humana y espiritual como eje fundamental para el desarrollo pleno del seminarista. En esta etapa se busca que haya una experiencia de encuentro con el Señor desde la humanidad natural que poseemos y que este encuentro se vea fortalecido y discernido por medio de la vida espiritual, sin dejar de lado los talleres del área intelectual y la vivencia del apostolado mediante el servicio continuo en la vida formativa. Esta etapa sustituye lo que se conocía como Curso Introductorio. Se ha reconfigurado de tal modo que responda a los signos de los tiempos, al cambio de época y a los lineamientos del Emmo. Sr. Carlos Cardenal Aguiar Retes.