Echar las redes

Discernimiento Vocacional

By 20 agosto, 2019 No Comments

Mi nombre es Luis Carlos, tengo 19 años de edad, ingrese al Seminario Menor hace 4 años en el año 2015 y actualmente me encuentro terminando la etapa de Discernimiento Vocacional y esperando en este mes empezar el Discipulado (Etapa de filosofía).

Para mí la etapa de discernimiento vocacional estuvo llena de múltiples aprendizajes, de diversas emociones encontradas y de muchas experiencias gratas. Pero, lo que más tuvo significado para mí, fue el redescubrir la llamada insistente de Dios, esa llamada que no es otra cosa, si no los múltiples ecos de una vocación que nos es confiada en el bautismo: la Santidad.

Nuestra persona de una manera particular aprecia y agradece mucho que los formadores fueran insistentes en esta realidad ya que, la meta principal de todo cristiano, es alcanzar la bienaventuranza eterna, la corona merecida, el premio que no se marchita y que la polilla no puede carcomer.

Es gracias al conocimiento de estas dos realidades, que mi persona logro discernir de manera más concienzuda sobre la llama de Dios, ese fuego interior que quema y no consume: la llamada a la vocación sacerdotal; ya que, pude entender de manera más clara que el sacerdocio no es otra cosa que el configurarse con Jesucristo Buen Pastor.

“Nos creaste para ti y nuestro corazón estará intranquilo hasta que descanse en ti”. San Agustín

Es por ello que, al finalizar la etapa de Discernimiento Vocacional, mi persona sigue percibiendo la llamada a la vocación sacerdotal más consciente que nunca de que el sacerdocio no es un fin, sino un medio para algo mayor que es la santificación; esta vocación específica, como también la soltería y el matrimonio conlleva una exigencia particular y rigurosa; como lo dijera muy sensatamente uno de los Padres formadores:

“Muchas de las veces la suerte del sacerdote y del formando no es otra que la suerte de su maestro: la cruz”, esta cruz entendida como un esfuerzo constante por amor a Dios y a los hermanos que lejos de ser un pesar debe ser como afirmaría otro Padre formador “Una antesala para la resurrección”.

Les ruego oren mucho por todas las vocaciones, en especial por las vocaciones sacerdotales y por un servidor que tanto lo necesita; les agradezco por este medio su apoyo a todos ustedes, tengan presente que dentro mis posibilidades oro por ustedes, que Dios les siga bendiciendo y que santa María de Guadalupe los cubra con su manto.

Luis Carlos Guadarrama García

Etapa de Discernimiento Vocacional