Echar las redes

EL HOMBRE TIENE PROYECTOS, PERO DIOS TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

By 13 julio, 2016 No Comments

Testimonio vocacional de Erik Darwin Sulcaray Vega, alumno del Seminario Conciliar de México. Al principio nos empezamos a reír y nos burlamos, pero uno nunca sabe cómo va actuando Dios en nuestras vidas; sólo Él sabe de qué manera nos atrae.

Hola, soy Erik Darwin Sulcaray Vega, y hoy te quiero contar cómo Dios me ha llamado al seminario, y cómo fui descubriéndolo. Esto sucedió en dos momentos de mi vida. El primero, a los 13 años. Yo me preparaba para recibir la Primera Comunión, y llegó el día en que el catequista nos habló sobre el sacramento del orden sacerdotal y nos motivó a entrar al seminario. Al principio nos empezamos a reír y nos burlamos, pero uno nunca sabe cómo va actuando Dios en nuestras vidas; sólo Él sabe de qué manera nos atrae. El segundo momento en que descubrí el llamado de Dios fue a pocos meses  de haber cumplido los 18 años: me preparaba para ingresar a estudiar Ingeniería en Sistemas Computacionales en la universidad; ya tenía todo listo, cuando me encontré casualmente con un vecino que era seminarista, y quien, después de un diálogo, me invitó al seminario. Sabía que mis planes en la universidad estaban bien organizados. Aun teniendo los datos del seminario, no deseaba entrar en ese momento; sin embargo, dos semanas después me fui al seminario, gracias a la motivación de mi madre. Aunque mi padre no estaba muy de acuerdo con mi elección, terminó apoyándome. Dice un pasaje de proverbios: “El hombre tiene proyectos, Dios, la última palabra”. Precisamente eso fue lo que pasó en mi vida.

Cuando entré al seminario era un joven lleno de inquietudes e interrogantes. Algo que no olvido es que siempre le pedía a Dios que me mostrara el camino a seguir, que me ayudara a descubrir su voluntad. Es así como comencé a dar mis primeros pasos, conociendo más a fondo a Dios y el sentido de mi existencia. Realmente es una gran oportunidad que Dios mismo nos regala para descubrir su llamado, para crecer en su amor y compartirlo con los demás. No olvidemos que habrá pruebas que tendremos que ir superando, y todo eso nos hace mucho bien cada vez que avanzamos y crecemos en su amor. Cualquier decisión que uno toma en la vida, al principio siempre está cargada de resistencias internas, pero gracias a la ayuda de Dios, al tiempo, al esfuerzo personal y a la ayuda de los formadores, vamos superándonos. Seguir a Dios siempre es algo bueno, pero aceptar ser su servidor es algo extraordinario. En la sociedad postmoderna, con muchas falencias y carencias de la figura de Dios, es necesario y urgente presentar un testimonio de vida, por ello, hay que entregarse  totalmente al servicio de su Evangelio y así poder ayudar a los demás a conocer y encontrarse con Dios.

De esta manera fui descubriendo mi vocación en la vida, y actualmente me encuentro en el Curso Introductorio, el cual es una etapa de formación en el que voy fortaleciendo y respondiendo al llamado de Dios.

Fuente: SIAME