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EL SEÑOR FUE MUY PACIENTE CONMIGO… HOY QUIERO SEGUIRLO - El seminario
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EL SEÑOR FUE MUY PACIENTE CONMIGO… HOY QUIERO SEGUIRLO

By 8 septiembre, 2016 No Comments

Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la higuera, yo te vi… (Jn 1, 48). Hago mías estas palabras de un pasaje del Evangelio, pues sé que Jesús también me las dirigió a mí.

Me llamo Darinel López Isidro, tengo 25 años, soy el menor de cinco hermanos, actualmente curso el segundo año de Filosofía en el Seminario Conciliar de México, y deseo compartir con ustedes mi historia vocacional.

Recuerdo que desde muy pequeño llegaba a la iglesia de mi comunidad con mi abuela y mi hermano; él era monaguillo, y me llamaba la atención el servicio que prestaba. En lo personal, yo también quería servirle a Dios de esa manera, pero no podía pues aún era muy pequeño. Solía sentarme en la primera banca para aprender de ese servicio.

Llegó el tiempo en el que pude entrar al grupo de monaguillos, y así lo hice. Cuando por primera vez utilicé una sotana, sentí una felicidad que no puedo describir, pero era aún mayor el gozo que experimentaba al servir a Dios en la celebración Eucarística. Estuve poco más de ocho años como monaguillo. Para mí era algo muy especial e importante, tanto que en ocasiones dejaba la escuela para asistir a la Misa que se celebraba a las 12 del día en mi parroquia.

Llegó el tiempo de discernir, estaba muy seguro de que quería ser sacerdote de Cristo, y comencé el proceso para ingresar el Seminario Menor, pero mis padres no me permitieron ingresar porque pensaban que no tenía edad para tomar una decisión como ésta, por lo que tuve que estudiar el bachillerato fuera del seminario. Cuando terminé esta etapa continué con la inquietud de ser sacerdote. Por segunda vez quedé aceptado para el curso introductorio, pero mis padres de nuevo lo impidieron; me sugirieron que estudiara una carrera y lo hice. Estudié en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco Ingeniería ambiental, me titulé un 20 de febrero, y el 12 de marzo comencé a trabajar en Ciudad del Carmen, Campeche.

La idea del sacerdocio se había esfumado de mi vida, me iba muy bien en todos los aspectos. Me inscribí a un postgrado en la Universidad del Valle de México para especializarme. Pensaba en todo, menos en Dios.

Un fin de semana decidí no viajar a casa y quedarme en Ciudad del Carmen. Como estaba solo, fui a Misa, y fue ahí donde el Señor de nuevo puso sus ojos en mí. Fue una experiencia inexplicable, esa Eucaristía cambió mi vida. Me dirigí al Sagrario, y de rodillas, delante del Jesús, le dije: “Has insistido tanto, cuando no tienes por qué hacerlo”.

De manera tajante decidí renunciar a mi trabajo, cancelar mi estudio de postgrado y entrar al Seminario: el Señor ya me había esperado demasiado tiempo. Hoy puedo decir que soy completamente feliz a su lado, y no me arrepiento de esta hermosa elección.

Jesús ya me había visto desde mucho antes.

Fuente: SIAME