Echar las redes

El soltero cuando descubre la grandeza de vocación se da a sí mismo

By 12 mayo, 2019 No Comments

Jesús, nunca ha pedido los hombres cosas imposibles, la grandeza de la fe que compartimos, es saber descubrir mediante la guía del Espíritu Santo y el discernimiento. ¿A qué me ha llamado Dios en esta vida?

Sabemos que hay distintos tipos de llamados, el matrimonio, la vida sacerdotal o religiosa y la soltería, esta última vocación está velada e incluso rechazada por nuestra sociedad de hoy.

Los seres humanos somos un misterio y el conocimiento que tenemos de cada uno de nosotros lleva un proceso, por ello quiero resaltar que las personas que han descubierto que están llamadas a vivir en soltería manifiestan el ejercicio de la libertad.

Y no hay nada más grandioso que encontrarnos con personas únicas y libres. La autenticidad de una persona te marca y te lleva a aprender de ella.

El soltero cuando descubre la grandeza de su vocación, reconoce que Dios ha querido compartir con él, desde ahora en la tierra, como será nuestra vida del cielo. La vocación siempre es un regalo de Dios, un don que Él da a quien Él quiere. Resalto algunos aspectos que Jesús da dentro de esta vocación a la soltería:

  • Les regala el don de la castidad, con la gracia de Dios no solo es posible sino una manera de manifestar nuestra libertad y poder compartir los dones y las virtudes que Dios mismo nos ha regalado, no es en absoluto una privación del amor, sino la apertura a un amor más universal.
  • Dominio de sí mismo, esta es una lucha constante, ya que estamos conscientes de que el esfuerzo, el trabajo, el sacrificio y la generosidad son características de una persona que se reconoce como don de Dios.
  • Encuentra su felicidad en los demás, al no tener compromiso conyugal, puede crear una familia en la comunidad, puesto que tendrá la oportunidad de acudir en su ayuda y poner al servicio de los demás sus conocimientos y experiencias.

El Papa Francisco ha dicho que una persona amargada es lo que podemos traducir como un “solterón”, ya que se ha frustrado por no encontrar la vocación a la cual Dios lo llamaba. Entendemos por “solterón” aquella persona egoísta, rodeada solamente de sí mismo, cerrada a la capacidad de encontrar en el otro un don dado por Dios y negado al amor a los demás.

La vocación a la soltería, se vive con heroísmo en la medida en que somos dóciles a la voluntad de Dios, nuestra alegría en medio del mundo y de la circunstancia que nos ha tocado vivir será signo de nuestra relación con Dios.

 Javier Eduardo Torres Colín
Etapa de Configuración (Teología)