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EN TIEMPOS DIFÍCILES, EL SEMINARIO ME IMPULSA A SEGUIR: TESTIMONIO VOCACIONAL

By 20 octubre, 2015 No Comments

Testimonio vocacional de nuestro hermano Jorge Valdez, quien se mantuvo firme ante el llamado de nuestro Señor.

Mi nombre es Jorge Valdez y actualmente curso el tercer año de filosofía. Es un honor para mi poder compartir este testimonio con todos los lectores de nuestra querida revista. Propiamente mi respuesta a la vocación surgió bajo tres circunstancias específicas : mi abuelita paterna, un grupo de jóvenes y CADIAM (Catequesis Diferencial Arquidiócesis de México).

Cuando era pequeño mis padres me llevaron a la parroquia de origen para prepararme y así poder recibir los sacramentos de la Confirmación y la Eucaristía. Con el paso del tiempo y tras haber terminado mi preparación en la catequesis, tomé cierta distancia de la Iglesia ya que sólo asistía para recibir los sacramentos; cabe mencionar que mi familia no se acercaba mucho a la parroquia, no asistía a misa cada domingo, no rezaba el rosario, ni  era constante en la oración. A pesar de estas situaciones finalmente mis padres me llevaron a la parroquia para recibir los sacramentos, ya que mi abuelita paterna les insistía constantemente en que los recibiera. En todo ese tiempo que no me acerqué a la parroquia, fue mi abuelita la que no permitió que me separara totalmente; así como había sucedido con el resto de la familia. Me llevaba a la iglesia en los tiempos de adviento, cuaresma y semana santa; haciamos orción y asistíamos a misa los domingos y entre semana. Fue gracias a todos esos momentos de encuentro con Dios  que nació en mi la inquietud de ser sacerdote. Estoy muy agradecido con ella por haber alimentado mi vida de fe y darme a conocer a Jesús.

En todo este tiempo que mi abuelita y yo asistimos a la parroquia yo me sentía muy bien ya que era algo completamente nuevo para mí y poco a poco iba conociendo más sobre la Iglesia. Yo me sentía comodo y no veía la necesidad de entrar a un grupo parroquial o taller. En este período la parroquia salió de misión y fueron tocando las puertas de las casas. Eventualmente tocaron la puerta de mi casa y me invitaron a un retiro de pentecostés pero a pesar de que di muchos pretextos para no asistir ellos suigueron insistiendo hasta que finalmente, para librarme de toda esa presión, les terminé diciendo que sí.

Asistí al retiro que duró un fin de semana y fue ahí donde tuve el encuentro más intenso con Jesús. Me invitaron a participar los sábados en un grupo de jóvenes que se estaba formando en la parroquia así que  me animé integrándome con ellos a fin de conocer más la persona de  Jesús. Seis meses después el grupo, que  ya conformábamos 30  jóvenes,  fue  desintegrándose ya que muchos miembros dejaron de asisitir, hasta que quede únicamente yo. El grupo se había desintegrado y yo me cuestionaba qué sería de mí. Un día me hicieron la invitación para ser catequista, de niños con discapacidad, por lo que me animé y dije que si. El párroco me apoyó, me mandó a tomar cursos para aprender a trabajar con la gente que tiene ciertas discapacidades y fue así que duré año y medio acompañando en la fe a los niños y a sus papás.

Después de todas estas experiencias vividas y gracias al apoyo recibido de mi párroco, un buen sacerdote con con el que estoy agradecido por el apoyo que me ha brindado,  es que me decidí a entrar al seminario . Aquello que me  motivó para entrar al  seminario fue poderme entregar a la gente, servir y ayudar al pueblo de Dios y así ayudarlos a madurar en su fe.  Esto es lo que actualmente me mantiene animado, a pesar de los momentos difíciles,  y me impulsa a seguir este camino en el seminario. En pocas palabras puedo decir que  estoy preparándome y dándole sentido a la formación por gente concreta, rostros concretos y nombres concretos que allá afuera nos están esperando.