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¿ESTADO MARXISTA O ESTADO CATÓLICO? UNA REFLEXIÓN DESDE LA METAFÍSICA. - El seminario
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¿ESTADO MARXISTA O ESTADO CATÓLICO? UNA REFLEXIÓN DESDE LA METAFÍSICA.

By 28 enero, 2015 No Comments

Podemos comenzar el presente artículo partiendo de la visión en donde la Doctrina Social Católica y el Marxismo son diametralmente opuestos y parte esta división desde una reflexión filosófica en su vertiente metafísica en cuanto al elemento de lo real: Dios y la materia. Podemos partir de un punto en común que nos servirá como base del diálogo entre estas dos posturas. Las dos doctrinas filosóficas reconocen la existencia del espíritu así como de la materia, pero la postura de la Doctrina Social Católica es dualista pues considera que el espíritu y la materia son substancias diferentes y por el contrario el Marxismo considera que todo es materia incluso el mismo espíritu. (El espíritu en la doctrina Marxista es entendido como “conciencia” y está anclado a condiciones materiales).

Para la Doctrina Social Católica se entiende que el espíritu es algo esencialmente diferente a la materia y no puede originarse de ella, así pues, el origen tanto de la materia como del espíritu está en el acto creador de Dios y por tanto el espíritu es ontológicamente superior a la materia, de ahí que también se postule la composición del hombre en cuanto que está conformado de un principio material y otro espiritual. Para el Marxismo, el espíritu es sólo un producto de la materia (una especie de materia muy organizada), pero que al final se queda en el ámbito meramente material, pero en un nivel de evolución superior, por ello, la materia más perfeccionada, se postula en el Marxismo, al llegar a determinado momento de su proceso de desarrollo es capaz de reflejar el ambiente material que lo rodea y por ello es capaz de transformarlo por medio de una fuerza, es decir el trabajo.

Aquí podemos señalar que el principal problema que se presenta de verdad no es en cuanto a lo idealista o teórico, más bien descansa en el criterio de verdad que es a praxis, aquella actividad revolucionaria de transformación de la realidad.

En cuanto al origen del Estado, la Doctrina Social Católica considera para el Estado un origen próximo o inmediato que es la naturaleza humana, esencialmente en el ámbito social; y un origen remoto o mediato: Dios como creador del hombre y por tanto de la naturaleza social de éste. Para el Marxismo el origen del Estado es el carácter irreconciliable de las clases sociales antagónicas; es decir la burguesía crea el Estado como necesitad para someter al proletariado y así poder mantener su dominio sobre la clase social proletaria, por ello se entiende desde esta doctrina que en un principio no ha existido el Estado, por ello en la sociedad primitiva o el llamado comunismo primitivo, el Estado simplemente no existía. También se puede señalar que existe un llamado “estado proletario” que es una especie de formación de la clase obrera para derrocar a la clase dominante es decir a la burguesía.

Sobre la naturaleza del Estado, ambas doctrinas reconocen determinados elementos formales del Estado, como son: el territorio, la pluralidad de hombres, la autoridad, el elemento jurídico y un fin o teleología. Pero difieren drásticamente en cuanto a la naturaleza, función y misión del Estado, pues para la Doctrina Social Católica tiene como objetivo buscar el bien común, con gran armonía en base a elementos comunes como la afinidad psicológica y en el Marxismo es lo opuesto pues su naturaleza y objetivo es mantener el dominio de una clase sobre otra a través de la violencia y opresión en todos sus tipos. Baste señalar que para órdenes jurídicos en el Marxismo no hay ni ley eterna proveniente de Dios, ni derecho natural, es decir todo meramente se reduce a una simple expresión de intereses de la clase dominante, violentando los valores supremos.

Podemos decir a manera de conclusión después haber presentado las distintas posturas de la Doctrina Social Católica y la doctrina Marxista que sólo existen punto de contacto puramente superficiales y nominales pero que ello hace que ambas doctrinas en realidad y con profundidad sean discrepantes y de opongan diametralmente y radicalmente desde la explicación del origen del Estado, como su naturaleza y teleología. Podemos dejar una interrogante para la labor teológica de nuestra Iglesia ¿Qué tan válida es entonces aquella corriente de la Teología de la Liberación que tiene su fundamento en la mezcla de la predicación de Cristo a los pobres con la doctrina Marxista? ¿No es una verdadera contradicción desde su fundamento de concepción de Estado? Y por último ¿La verdadera Teología de la Liberación no debe ser aquella que en el encuentro del pobre encontremos la imagen de Cristo doliente y por ello nos debe de comprometer a todos los cristianos en no ser incoherentes con nuestra vida y velar por las verdaderas necesidades de los hermanos?