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LA INCULTURIZACIÓN DEL DÍA DE MUERTOS

By 30 octubre, 2021 No Comments

 

El Día de Muertos es una fiesta llena de tradición y cultura que como mexicanos ocupa un lugar especial en nuestras vidas e incluso es reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

Cabe recordar que el Día de Muertos forma parte de una creencia que tiene sus raíces en el mundo prehispánico, en donde la muerte era vista como un despertar, como un renacimiento al otro mundo. Con la llegada de los europeos y los misioneros esta fiesta sufrió un proceso de inculturación, es decir, «una íntima transformación de los auténticos valores culturales por su integración en el cristianismo y la radicación del cristianismo en todas las culturas humanas»1. De esta manera los misioneros le dieron un giro al significado de las ofrendas, de los altares y otros ritos de manera que el Evangelio poco a poco se hizo vida en la cultura popular, aportando elementos, y purificando muchos otros elementos negativos de la cultura local.

A todos nos encantan los altares, los panes de muerto, las calaveritas de azúcar, la flor de cempasúchil y todo lo que tiene que ver con esta fecha tan especial y por ello es de vital importancia profundizar en el sentido auténticamente cristiano de esta fecha para evitar distorsionarla y celebrar algo contrario a nuestra fe.

En primer lugar, es necesario subrayar que el centro de la celebración es Jesús el cual ha vencido a la muerte y nos ha hecho participes de su vida inmortal2. Por lo tanto, la muerte no es lo último con lo que se encuentra el hombre, sino que es un paso para encontrar a Dios cara a cara el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tm 2, 4). De este modo cuando ponemos nuestros altares con fotos de los difuntos recordamos que aquellos que ya murieron se han encontrado con Cristo y viven en aquel que murió por nosotros (2 Cor 5, 15).

1 Ecclesia sub Verbo Dei mysteria Christi celebrans pro salute mundi. Relatio finalis, II, D, 4 (E Civitate Vaticana 1985) 17-18.
2 Cfr. Ordinario de la Misa, Plegaria Eucarística II

De esta forma el Día de Muertos se entiende a la luz de la fiesta de todos los fieles difuntos que nos propone la Santa Madre Iglesia, ya que al poner nuestros altares tradicionales también es una oportunidad para rezar por el eterno descanso de nuestros difuntos y de todos aquellos que han muerto para que Dios tenga misericordia de sus almas.

 

 

Un segundo punto que es necesario mencionar es el hecho de que esta tradición nos recuerda la comunión de los santos, es decir, el vínculo que existe entre todos los que formamos la Iglesia de Cristo, de modo que el Día de Muertos no se queda en un simple recordar a quienes ya se fueron, sino que implica la comunión viva y existente entre el cuerpo místico de Cristo que ni siquiera la muerte puede romper.

Con estos puntos en mente disfrutemos esta bella tradición que llena de colores y sabores todas las casas mexicanas y recordemos rezar por todos aquellos que han muerto, especialmente durante esta pandemia que a tantos ha afectado.

 

¡Dales Señor el descanso eterno y luzca para ellos la luz perpetua!