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LA VOCACIÓN SACERDOTAL HA SIDO MEDICINA PARA MI ALMA

By 30 marzo, 2017 No Comments

Mi nombre es David Salazar Nieto y comparto con ustedes mi historiavocacional. Aproximadamente desde los 10 años cuando iba a la catequesis me llamó la atención la vocación sacerdotal, sin embargo, como se refiere coloquialmente, mi familia es católica más no practicante, por lo que al mencionarlo a mi madre ella me decía que siguiera en la escuela y después ya vería.

Así fue que comencé a ir solito de vez en cuando a misa. En 1998, antes de entrar a la preparatoria (CCH Sur), tras el fallecimiento de mi hermana mayor, concientizo dos vocaciones, la medicina y el sacerdocio, la impotencia de no poder hacer algo para ayudar a mi hermana (un ataque epiléptico que causó asfixia por atragantamiento de la lengua), más la forma de abordar el médico el fallecimiento de ella, infringió en mi persona mucho dolor, lo cual me hizo desear ser médico para poder ayudar y no ofrecer esa atención; al mismo tiempo, a los 9 días, se realizó una misa para mi hermana donde con la homilía del sacerdote recibí consuelo, paz, esperanza, pero sobretodo palpé la presencia de Dios, esto me hizo desear más convincentemente el ser sacerdote.
Ya estando en el CCH comentaba ese deseo con mis amigos y familiares pero decían que iba muy bien en la escuela y que lo que realmente quería era ayudar a las personas, que hiciera algo más útil de mi vida y al mencionarles la opción de medicina era totalmente apoyado, opción que para mí también era buena por lo cual ingresé en la Facultad de Medicina de la UNAM.

Desde el inicio, como actualmente, la medicina me apasionó y cautivó, más también continuaba la inquietud sobre el sacerdocio. Así fue que estando en el 3er año de la Facultad por primera vez me acerqué para plantearle mi inquietud a un sacerdote, el Padre Miguel Ángel Molinero, él me recomendó: “… la vocación al sacerdocio es larga…, tú ya estás avanzado en un camino, yo te sugiero, termina tu carrera y si tu vocación es de Dios vas a regresar…”, no me fue difícil seguir su consejo, puesto que la medicina ya me tenía cautivado. Más después constantemente me invitaba a los grupos parroquiales de jóvenes, liturgia, ministros pero ya no tenía tiempo… sin embargo, el recibir la confianza y cercanía del Padre me generaba mayor inquietud por el sacerdocio.

Entre muchos detalles más, culminé mis estudios en el 2008, ejercí 2 años de tiempo completo mi profesión pero seguía la duda, por lo que el 7 de enero del 2010 se lo comenté al Padre Miguel, el cual de inmediato me llevo a conocer el Seminario Conciliar. Estuve medio año en acompañamiento vocacional sin hacerlo conocimiento de mi familia, por lo cual, cuando lo planté fue difícil asumirlo, considerando que ya me veían realizado en mi profesión. En medio de ésta dificultad y muchos detalles más, con el apoyo fundamental del Padre, confirmé la decisión e ingresé al preseminario el 8 de agosto del 2010. En este caminar que Dios me ha brindado hasta hoy en el Seminario, puedo compartir que la vocación sacerdotal ha sido medicina para mi alma y con la salud que Dios me da, que su salvación llegue a quienes Él me encomiende.
David SALAZAR NIETO
3° de Teología