Echar las redes

LECTIO DIVINA

By 1 diciembre, 2017 No Comments

Sólo Él puede satisfacer nuestro corazón, sólo Él puede saciar nuestra necesidad de acceder a la verdad, de experimentar con intensidad el amor, de encontrar el sentido último de nuestra vida y encontrar la paz en nuestra alma. Baste recordar una célebre afirmación de San Agustín: <<¡Nos creaste Señor para Ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en Ti!>>.

Sin embargo, a pesar de que buscamos a Dios y es deseo nuestro encontrarlo, muchas veces no sabemos cómo. Dios mismo también desea comunicarse con sus hijos, entrar en diálogo y manifestar el gran misterio de su amor. Para ello se vale de muy diversos medios, uno de los cuales es su misma Palabra, expuesta en la Sagrada Escritura. Es por eso que la escucha atenta, obediente y orante de la Palabra de Dios tiene un papel muy importante en la vida espiritual de todo cristiano.

Hay distintos modos de orar con la palabra divina, que se sintetizan en la lectio divina. Este modo de oración no es otra cosa sino una lectura orante de la Palabra de Dios, lo que permite al creyente a escuchar la palabra, meditarla, orarla, vivirla y anunciarla.

La lectio divina es la lectura de algún pasaje de la Sagrada Escritura que reflexionamos y oramos, partiendo de un acto de fe en Dios que se nos revela. La lectio divina nos ayuda a encontrarnos con Dios, a ir comprendiendo poco a poco su misterio y el amor desbordante que nos tiene, a abrirnos a la escucha y reflexión de su palabra y a entrar en un profundo diálogo con Él, permitiendo que su palabra ilumine, oriente y transforme totalmente nuestra vida.

Los elementos de la lectio divina son: a) lectio (lectura): consiste en la lectura, una y otra vez, del texto bíblico hecha en espíritu de fe, descubriendo en el texto la presencia viva de Dios, con la finalidad que se grave en la memoria y en el corazón para comprenderlo mejor; b) meditatio (meditación): es la consideración o reflexión atenta sobre el contenido y mensaje del texto bíblico que se ha leído, profundizando su sentido y sus implicaciones en la propia vida; c) oratio (oración): es la respuesta libre y personal a la Palabra de Dios leída y meditada, expresada en un diálogo amistoso con Dios, y que brota solo del corazón; d) contemplatio (contemplación): consiste en la adoración silenciosa del Dios que se nos presenta en su palabra y a quien hemos respondido en la oración, por lo tanto, es necesario guardar silencio, disfrutar de su presencia, estar con Él, para después salir al mundo con una vitalidad renovada a la vida diaria.

En suma, la lectio divina, la experiencia del silencio, de la meditación, de la oración y de la contemplación, por el don del Espíritu Santo, nos ayudan a que la Palabra de Dios se conviertan en fuente de gracia en nosotros, y que nuestra vida se vaya asemejando cada vez más a Cristo.

BERNAL MORERIRA, Josué
Seminarista 4º de Teología