Warning: Creating default object from empty value in /home/customer/www/conciliar.mx/public_html/wp-content/themes/salient/nectar/redux-framework/ReduxCore/inc/class.redux_filesystem.php on line 29
MI MUNDO ERAN LAS MATEMÁTICAS; MI MUNDO HOY ES DIOS - El seminario
Echar las redes

MI MUNDO ERAN LAS MATEMÁTICAS; MI MUNDO HOY ES DIOS

By 30 noviembre, 2016 No Comments

Mi nombre es Josué Bernal Moreira, y me da muchísimo gusto compartir contigo mi historia vocacional. Nací en el seno de una familia católica, impulsada en un principio por mis abuelos. Fui bautizado el 12 de diciembre en la Parroquia de María Reina, Unidad Independencia. Pertenezco a la comunidad parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe, Tizapán, a la cual he asistido desde pequeño.

Cuando tenía 8 años el P. Néstor Rosas invitó a los niños a formar un grupo de monaguillos, al cual asistimos mi hermano y yo, motivados por mi abuelita. Estuve en el grupo alrededor de seis años. Durante este tiempo pude conocer al P. Javier Ocampo y al seminarista Milton J. Jaime López, quienes fueron más cercanos al grupo de monaguillos al que pertenecía.

Gracias al P. Javier Ocampo conocí por primera vez el Seminario Menor, pues nos llevó a vivir un pequeño retiro; y aunque constantemente este sacerdote, agitándome el cabello, decía que me iba a llevar al Seminario, no tenía ninguna intención de entrar a esta casa de formación. Al contrario, motivado por mis maestros de la secundaria me veía como un hombre de ciencia matemática en el futuro. A mediados de marzo del año 2006 había dejado el grupo de monaguillos; no obstante, para la gran Solemnidad de la Pascua del mismo año, la noche del 15 de abril, pedí al P. Javier Ocampo, me permitiera nuevamente servir en el altar como monaguillo, a lo cual accedió rápidamente. Mi madre, Rebeca Moreira, nos cuenta a mi hermano y a mí que aquel día, viéndome nuevamente en el altar, sintió algo en su corazón, por lo que nos consagró a mi hermano y a mí al Señor y a Santa María de Guadalupe, patrona de mi comunidad. En agosto de ese mismo año mi hermano mayor, junto con otro joven de mi comunidad, ingresó al Seminario Menor, en la modalidad de Sem-Fam. Así pude conocer más la realidad del Seminario, pues participé de las convivencias familiares que eran frecuentes en aquel momento.

Mientras tanto, el Señor seguía preparando mi camino. Este último año de secundaria se convertía en decisivo para mi futuro discernimiento. Iniciado el Curso Escolar 2006-2007, por parte de la secundaria, participé en un par de concursos de matemáticas obteniendo los primeros lugares a nivel distrital. Mis profesores y mis compañeros me motivaban a continuar mis estudios en esta área. Sin embargo, poco a poco fue naciendo en mí una inclinación hacia la vida sacerdotal, y a principios del año 2007 se lo comenté a mi párroco, quien me envió con el promotor vocacional.

Iniciada la Pascua de aquel año comencé a asistir al COV; por primera vez pude participar de unas ordenaciones presbiterales y diaconales, lo cual me pareció algo extraordinario. Ingresé al preseminario –todo un reto para mí, pues aún era de una personalidad muy introvertida–. Fue una experiencia inolvidable. Al final del preseminario el P. José Enrique Rosales me dio la noticia que podía ingresar al Seminario Menor. Aunque parecía una decisión difícil en aquel momento, pues había obtenido un lugar en la Prepa 8, junto con muchos de mis amigos de la secundaria, sin darle muchas vueltas al asunto y apoyado por mi madre, decidí ingresar al Seminario Menor, a los 14 años.

Hoy me encuentro en mi tercer año de Teología, profundamente agradecido con el Señor por el don tan maravilloso de la vocación sacerdotal. Si sientes que el Señor te llama, ¡no tengas miedo!, sé valiente, y atrévete a entregar tu vida, Dios te lo recompensará.

Fuente: SIAME