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Mi participación como miembro del equipo de apostolado en el Centro de Orientación Vocacional para Jóvenes de la Arquidiócesis de México

By 6 junio, 2019 No Comments

“Recuerdo que mi inquietud era llegar a ser sacerdote, pero las dudas no cesaban y reclamaban respuesta”.

Una de las cosas más maravillosas de la formación al sacerdocio es que puedes conocer a mucha gente entregada a la Iglesia y comprender la realidad de nuestra Arquidiócesis. Al mismo tiempo que es una oportunidad es un reto, pues se abre un panorama completamente diferente al de la propia vida, y esto impacta mucho.

Todas estas oportunidades y pruebas es lo que se vive semana a semana en el día de apostolado. Durante este año me fue encomendada la tarea de acompañar a los jóvenes con inquietudes vocacionales que se acercan a nuestra casa de formación, y de vez en cuando realizar actividades de promoción vocacional en nuestra diócesis. Este año fui un coach del COV, como el padre promotor nos dice.

Desde aquí no dejo de sorprenderme. Como ya lo dije, es fantástico contar con tanta gente con tan distintos carismas que trabaja por la Iglesia, es hermoso encontrarse a jóvenes que tienen diferentes inquietudes, además de saber que cuentas con todas aquellas personas que se entregan a las oraciones por las vocaciones y por sacerdotes santos.

Mi experiencia en el Centro de Orientación Vocacional la describo como única y muy bella. Me hizo recordar mi etapa en ese mismo lugar antes de ingresar al seminario, estando del otro lado. Recuerdo que mi inquietud era llegar a ser sacerdote, pero las dudas no cesaban y reclamaban respuesta, además de muchas otras cuestiones como mi trabajo, mi familia y mis amigos, entre otras. Pero qué reconfortante es cuando te das cuenta durante ese acompañamiento que realmente seguir a Cristo vale más la pena.

Estando del otro lado, todo se mira muy distinto, y no solo se queda en un trabajo de acompañamiento y algunos eventos, sino que se trata de la vida misma, es decir, que la vocación del joven se va transformando en un estilo de vida única que no tiene comparación, y con ello van sus sueños, motivaciones y, en una palabra, su futuro; en ello también se va forjando el de nosotros.

Sobre mi labor en este centro de discernimiento vocacional para jóvenes con el deseo de ser sacerdotes, solo puedo decir que los seminaristas que los acompañamos tenemos una responsabilidad muy grande por tratarse de los futuros seminaristas de la Arquidiócesis y posibles sacerdotes de nuestra Iglesia, y porque ahora nosotros somos el ejemplo.

Hemos recibido hermanos de diferentes partes de la ciudad de México, y eso me motiva, no tanto por la cantidad, sino por la entrega de cada uno que demuestra que la vocación es un maravilloso regalo, donde puedes compartir y dar la vida, donde demuestras tu amor y entrega por la Iglesia. Agradezco mucho al Señor por mi vocación y por todo lo que me ha dado en este año desde que fui llamado a formar parte de este gran equipo de COV, en el cual, además de divertirme mucho, se enriquece mi llamado sacerdotal.

Víctor Uriel Álvarez Neri

Discipulado (Filosofía)