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MI VOCACIÓN: TODO HA SIDO HECHO POR LA PROVIDENCIA

By 25 mayo, 2016 No Comments

Testimonio vocacional de Mario Enrique Figueroa Flores, alumno del Seminario Conciliar de México. Cursé una carrera en Economía; actualmente soy licenciado, y cada día que pasó de los cinco años de carrera anhelé entrar al seminario, y agradezco a Dios que me acompañó en mi crecimiento en todos los sentidos a través de mi párroco.

Soy Mario Enrique Figueroa Flores y quiero ser sacerdote. Estas son las palabras que actualmente me definen. Ahora estoy en el Curso Introductorio, y podría decir “por pura Misericordia de Dios”.

Desde niño experimenté la cercanía de Dios. Provengo de una familia que, aunque no participaba en la parroquia, tiene una gran confianza en Dios. La fe que poseo al día de hoy se la debo a ellos. De niño quise ser monaguillo; sin embargo, no sabía cómo pedirlo, pero en mi vida siempre estuvo Dios. Podría decir que hasta en mis juegos, mis dibujos, palabras y gestos. Algo que me gusta recordar es mi asistencia los domingos a Misa con mi familia a la Basílica de Guadalupe. Este lugar es muy especial para mí, pues desde niño disfruté de la cercanía de este maravilloso santuario. Puedo decir que es un privilegio ser vecino de la Reina del Cielo, quien desde niño me acompañó y a quien le debo también mi vocación.

A la edad de 15 años, y hasta los 17, vivía como cualquier chavo, haciendo, yendo y viniendo; sin embargo, había momentos donde sentía la “necesidad” de acercarme a la Iglesia, y aunque quería confesarme en mi parroquia, nunca encontraba a mi párroco. Más adelante, una persona del lugar donde trabajaba me llevó a la parroquia ante el cambio de párroco; a partir de ese instante mi vida cambió, pues pude conocer a Dios de una manera nueva, gente que no imaginé conocer antes, hice muchos amigos y ese gusto por las cosas de Dios que vivía dentro de mí pudo salir al fin, a partir de mi participación en las actividades de la comunidad.

Cursé una carrera en Economía; actualmente soy licenciado, y cada día que pasó de los cinco años de carrera anhelé entrar al seminario, y agradezco a Dios que me acompañó en mi crecimiento en todos los sentidos a través de mi párroco, las actividades de la parroquia, la asiduidad a la Misa y mi promotor vocacional.

En 2015 llegó la fecha tan esperada y ahora puedo decir, incluso habiendo pasado por una breve experiencia laboral, me siento realizado y muy feliz, pues sirvo a Dios dándole de lo que tengo a través de los demás. En este sentido, estoy entusiasmado por seguir, y poder pasar, primero Dios, al siguiente nivel y un día poder ser como Jesús: mostrar la Misericordia y el amor de Dios a los demás. Me siento ahora inspirado por muchos sacerdotes que he venido conociendo, y pasada la experiencia de compartir la Eucaristía con el Papa Francisco, me siento aún más motivado.

Por último, lo que me resta pedir a todos es que oren por las vocaciones, por nosotros y por otros chicos que desean dar respuesta al llamado de Dios y que la Madre de Dios nos acompañe en este camino nuevo. Dios les bendice.

Fuente: SIAME