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MISIONES DE SEMANA SANTA EN QUINTANA ROO

By 4 mayo, 2015 No Comments

Durante este tiempo compartimos con las comunidades la experiencia de un Cristo que en su pasión no nos invita a quedarnos en la Cruz del Calvario sino que nos lleva a la resurrección.

Uno de los llamados del Papa Francisco a todos los cristianos es a la misión Ad gentes, para llevar a Cristo a los rincones más remotos del mundo y compartir la alegría del evangelio. Por esto, como Seminario, durante esta Semana Santa algunos seminaristas hemos salido a las parroquias de la Arquidiócesis para compartir nuestra experiencia de fe con el pueblo de Dios. Enriqueciéndonos con las experiencias de los laicos y sacerdotes que nos acompañan en la formación desde las parroquias; otros hemos ido de misión a tierras un tanto lejanas. Hemos realizado la misión en dos comunidades de la ciudad de Playa del Carmen Q. Roo, la comunidad de Cristo Rey y Jacinto Canek acompañados del padre Francisco Aguilar Nieto de la prelatura de Cancún-Chetumal.

Durante este tiempo compartimos con las comunidades la experiencia de un Cristo que en su pasión no nos invita a quedarnos en la Cruz del Calvario sino que nos lleva a la resurrección para que vivamos en plenitud junto con él.

En ocasiones podemos pensar que Playa del Carmen es una ciudad estable económicamente por el turismo, sin embargo, la realidad de estas comunidades es que, en ellas no hay energía eléctrica, ni señal de teléfonos celulares, ni si quiera agua potable, esto hace de la misión algo complicado puesto que la comunidad al no tener los servicios públicos indispensables las personas tienen que salir a trabajar incluso los días de la semana santa. Aunque por otro lado al haber menos distracciones, los niños y los jóvenes, responden al llamado de Dios con más dedicación, esto es mayor calidad de tiempo para Él, a pesar de la gran diversidad de sectas que se encuentran en estas colonias.

Durante la misión las personas con las que hemos tenido contacto nos han compartido su experiencia de vida y cómo ven la presencia de Dios aún en momentos difíciles como la muerte de un hijo o de uno de los conyugues a causa de la violencia, de una negligencia por discriminación o por alguna otra injusticia, esto nos hace pensar en el gran reto de la misericordia, la caridad y la compasión que debe mostrar el sacerdote configurado con Cristo Buen Pastor que, viendo que nuestra Cruz en ocasiones es tan pesada que no la podemos llevar él siempre está ahí para ayudarnos a cargarla.

Estas personas que de algún modo viven marginadas nos enseñan que llevar la Cruz es enfrentarse todos los días a las dificultades de la vida poniendo la otra mejilla, mostrándose ante las injusticias con la paz de Cristo, ante el odio con el amor a Dios y a nuestros hermanos, ante las injurias y maldiciones con bendiciones y oraciones para aquellos que nos critican y después de esto esperar la resurrección con la convicción de que Dios no ha de dejarnos solos en la lucha que la vida conlleva. Una vez más hemos comprobado que en la misión Dios nos enseña a ser pastores, Pescadores de Hombres.