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NO HAY FELICIDADES AL 99%, CON DIOS TODO ES PLENO

By 2 marzo, 2016 No Comments

Testimonio vocacional de Óscar Nieto Valdez, alumno del Seminario Conciliar de México. Si sientes que algo, por insignificante que sea, no anda bien, entonces sigue buscando; no hay felicidades parciales o al 99%, con Dios todo es pleno. Me despido diciéndote que yo encontré el camino donde Dios me lo mostró: ¡En el Seminario!

El mundialmente reconocido científico Stephen Hawking afirma que, para descifrar el misterio del origen del tiempo y del espacio no hace falta Dios. Sencillamente Él no tiene lugar en la explicación de todas las bellas obras que puedes contemplar en el mundo y en tu historia de vida personal, al menos matemáticamente hablando. Pero ¿sabías que narrar una experiencia vocacional es contar una de las miles de acciones extraordinarias que nuestro Padre hace por todos sus hijos?

En ese caso, no espero que leas esto pensando que tiene el fin de convencerte para ingresar a un seminario o casa de formación religiosa, sino para que sepas que toda vocación, incluyendo la tuya, debe partir de esta firme convicción: Dios hace de nuestras vidas un mar de posibilidades para encontrar la felicidad. Casi diría que la materia prima de nuestro ser es la vocación –¡estás hecho de vocación!–. Eso significa que no importa si debes ir contracorriente, lo que importa es saber que no vas solo en este largo camino construido de pequeños momentos felices, porque es Cristo quien camina personalmente a nuestro lado; Él nos enseña que caminar con vocación es caminar hacia la plenitud.

Soy Óscar Nieto Valdez, originario del estado de Querétaro, nací y crecí en una familia profundamente cristiana. Durante la infancia tuve el referente de varios sacerdotes que, con su testimonio, fueron definiendo mi opción por este camino vocacional. En realidad ni siquiera recuerdo con exactitud cuándo fue la primera vez que dije que quería ser sacerdote.

Ciertamente no estudié una carrera ni experimenté cosas raras. Entré al Seminario en 2008. Desde luego que deseaba estudiar algo de lo que me apasionaba, como la física o las matemáticas, pero aun así, no me arrepiento de haber tomado esa decisión porque pienso que no necesitas lanzarte a un pozo sólo para verificar que estás vivo. Él nos da lo necesario para ir colmando nuestras necesidades. ¿Hubo momentos duros? Sí, ¿Hubo crisis? Sí, ¿Llegaron las dudas y las ganas de botar todo? También. Por ello, no dejes que te digan “aquí no está Dios o allá tampoco está”, como lo hace nuestro estimado amigo científico; al contrario, muéstrales a tus hermanos donde sí está Dios. Busca, observa, decide y actúa.

Por último, quiero decirte que los diversos acontecimientos de mi vida son tan originales como los tuyos, pero no pretendo implantarte una personalidad estereotipada de candidatos al sacerdocio, en vez de eso me gustaría que tengas el valor y el coraje para hacer lo que más te haga feliz, porque eso es la voluntad de Dios y ese es mi testimonio.

Si sientes que algo, por insignificante que sea, no anda bien, entonces sigue buscando; no hay felicidades parciales o al 99%, con Dios todo es pleno. Me despido diciéndote que yo encontré el camino donde Dios me lo mostró: ¡En el Seminario! Y a ti ¿en dónde te lo está mostrando? Cuídate y siempre levanta el rostro para no perderte nada de lo que Dios te regala.

Fuente: SIAME