Echar las redes

PENSAR QUE YO PODÍA SUSTITUIR A AQUEL SACERDOTE ANCIANO, ME HIZO ENTRAR AL SEMINARIO

By 28 agosto, 2016 No Comments

La mayor parte de mi tiempo libre lo pasaba en la parroquia, fue ahí donde comencé a relacionarme con la comunidad y con el sacerdote.

Soy Francisco Martínez Ortiz, y mi historia vocacional comenzó a la edad de seis años, cuando entré a formar parte del grupo de monaguillos de la parroquia “Nuestra Señora de los Ángeles”; esto, debido al acercamiento familiar a la Iglesia.

Como monaguillo duré 12 años de mi vida. En ese largo caminar había momentos en los que me entraba la emoción de ser sacerdote, pero sólo lo pensaba. La mayor parte de mi tiempo libre lo pasaba en la parroquia, fue ahí donde comencé a relacionarme con la comunidad y con el sacerdote. El párroco de ese entonces era el P. Ramiro Pérez Camorlinga, quien fue un gran ejemplo a seguir, y su testimonió me ayudó a seguir este camino, particularmente en el ámbito de la vida diocesana.

Recuerdo que un día, cuando realizaba mi labor de monaguillo, observaba al Padre y miraba su entrega y felicidad; aunque él ya estaba muy grande y un poco cansado, me pregunte: “¿Quién será el que remplace a este sacerdote?” Yo mismo me respondí: “Tú puedes ser esa persona”, y quedé muy impactado y emocionado. Una parte de mí decía que estaba loco, que no debía estar pensando en esas cosas; la otra parte me decía: ‘¿Por qué no seguir a Cristo Sacerdote?’

Cuando terminé la secundaria me entraron las ganas de ingresar al Seminario Menor para estudiar la preparatoria, pero no lo logré. Fue una etapa difícil porque empecé a conocer nuevas cosas y me alejé un poco de la iglesia. Se me fueron las ganas de entrar al Seminario y la ilusión de ser sacerdote.

Cuando estaba por terminar mis estudios de preparatoria, se acercaba la Semana Santa, y en mi parroquia me invitaron a ser parte de una representación del viacrucis viviente; el papel que me tocaba era el de “Cristo”. Ahí tuve una experiencia enriquecedora del amor de Jesús a través de su Pasión y Muerte; fue un tiempo de meditación, de trabajo por Él.

En ese entonces mi párroco se encontraba en el hospital, estaba muy enfermo. Había una tristeza en mí, fueron momentos en los que oraba mucho, me acerqué a Dios como nunca, y llegó un sacerdote que iba a estar de encargado provisionalmente en la parroquia; fue con él que volvió a despertar mi vocación, éste fue el llamado que Dios me hizo a través de estos sucesos, y ahora lucho por lograr ser un gran seguidor de Cristo buen pastor, porque vale la vida ser sacerdote.

Me encuentro por comenzar la etapa de Teología; estoy muy emocionado y al mismo tiempo siento una fuerte responsabilidad por seguir entregándome con alegría en este largo caminar. Hay momentos en los que quisiera dejar la formación, momentos de angustia y desesperación, momentos en los que digo esto no es para mí, pero aquello que me impulsa a seguir adelante son las personas que creen en mí, que confían en mí, que están haciendo oración por mí; es por ellas que nuevamente me levanto y digo: “por ellas, hay que seguir adelante”.

Fuente: SIAME