Echar las redes

SI DIOS QUIERE QUE SEAS SACERDOTE, TE PONDRÁ TODOS LOS MEDIOS

By 18 mayo, 2016 No Comments

Testimonio vocacional de José Roberto Tovar Díaz, alumno del Seminario Conciliar de México. Cuando tenía siete años, mis abuelitos y mi mamá me llevaban todos los jueves a visitar al Santísimo Sacramento; ahí descubrí a un gran amigo que es Jesús.

Me llamo José Roberto Tovar Díaz, y quiero compartirles la alegría de mi historia vocacional. Mi llamado comenzó desde que mis padres me ofrecieron a Dios de recién nacido, junto con la protección de la Santísima Virgen María de Guadalupe. Cuando tenía siete años, mis abuelitos y mi mamá me llevaban todos los jueves a visitar al Santísimo Sacramento; ahí descubrí a un gran amigo que es Jesús, quien siempre me estaba esperando cada ocho días y me daba gusto visitarlo para estar un rato con Él. En cada visita crecía más mi amor a Jesús.

En ese tiempo me iba preparando para recibir la Eucaristía, iba al Catecismo. Me gustaba ir porque me enseñaban muchas cosas sobre Dios. Todos los domingos íbamos a Misa, me llamaba la atención la cercanía del sacerdote con la gente.

Cuando recibí por primera vez el Cuerpo de Cristo fue un gran día para mí, y pude sentir una gran dicha en mi corazón.

Cuando tenía 15 años me invitaron a entrar al grupo de Catequesis de la Parroquia de San Luis Gonzaga; ahí estuve casi 13 años dando catequesis a los niños. En este grupo parroquial tuve muchas experiencias de Dios, la más significativa fue cuando me invitaron, por parte del grupo de Catequesis, a un retiro de Adviento que se iba a realizar en el Seminario Conciliar de México, Casa Huipulco.

Estando ahí, en la Hora Santa frente al Santísimo, encontré el llamado que Dios me hacía: ¡Ven sígueme, deja todo! En ese momento sentí que Jesús me estaba llamando a ser sacerdote. Me acuerdo muy bien que llegué a mi casa y le dije a mis papás lo que sentía, pero ellos me dijeron que no, porque yo estaba estudiando una carrera. Le expliqué esto al sacerdote de la parroquia de San Luis Gonzaga, que era el P. Emanuel Arellano, y él me recomendó que acabara la carrera: “Si Dios te sigue llamando, te pondrá los medios para que seas sacerdote”, me dijo.

Pasaron tres años, me invitaron a estar en el grupo de Liturgia en la Rectoría de Santiago Apóstol, en el Barrio de Santiago Iztacalco. Estuve participando en las celebraciones de los domingos como lector y en las Horas Santas; ahí pedía a Jesús que me diera luz y discernimiento vocacional si Él me estaba llamando al sacerdocio.

El Rector, el P. Benito Torres Cervantes, fue quien me preguntó si alguna vez había sentido el llamado a ser sacerdote. Esa señal era la que necesitaba para responder al llamado que Dios me hacía. Así fue como entré al Seminario Conciliar de México. Ingresé en agosto del 2013, a la etapa de Curso Introductorio.

Actualmente estoy cursando el segundo año de Filosofía, y estar aquí es una gran experiencia. Vale la pena dejarlo todo por seguir a Cristo.

Fuente: SIAME