Echar las redes

SI DIOS TE HA ECHADO EL OJO, TARDE O TEMPRANO VOLTEARÁS A VERLO

By 24 mayo, 2019 No Comments

Testimonio vocacional de Moisés Almazán, alumno del Seminario Conciliar de México. “Te ha echado el ojo” va a hacer todo para que voltees a su rostro y le digas “Aquí estoy Señor”, y lo sigas, es que Él me permitió estudiar, graduarme y trabajar de Químico-Farmacéutico Biólogo.

¿Alguna vez te has preguntado el porqué de tu propia existencia, el para qué estás aquí y ahora? Créeme que no eres el único que se ha formulado estas preguntas y que, si te atreves a mirar más allá de tus propios límites, serás capaz de descubrir lo que significa ser libre y feliz. Precisamente, quien escribe estas líneas es uno de aquéllos que, después de vagabundear en su propia vida, logró sentirse completo y pleno en lo que tantas veces has escuchado que se llama Vocación de Vida.

Me presento, soy Moisés, actual seminarista del Seminario Conciliar de México. Retomando mis palabras anteriormente citadas, decía: “vagabundear en su propia vida”, porque literalmente eso hice ya que, por gracia de Dios, gocé de tener desde pequeño una vida que bien podríamos decir normal: con papá y mamá, abuelitos amorosos. En mi casa todos somos católicos, más por tradición que por convicción, tanto que hasta mayordomos de mi pueblo hemos sido, y fue en ello donde pude probar un poco de lo que el Evangelio nos manda “servir y no ser servidos”. Creo, sin duda alguna, que ahí fue donde Dios empezó a hacer de las suyas, porque por alguna razón, extraña para un niño de ocho años, disfrutaba en ver a muchas personas, que en su mayoría no conocía, compartir los alimentos, disfrutar y divertirse, olvidar sus problemas por un rato, como una gran familia. Todo hasta este momento parece muy bonito y perfecto, pero la verdad era que en casa “también se cuecen habas”, había problemas, y muy fuertes.
“Coincidió” que por aquella época de penas y lágrimas, empecé mi catequesis para mi Primera Comunión y la señora Licha, mi catequista, siempre nos insistía en que fuéramos a Misa, incluso si nuestros papás no querían, que nos fuéramos solos. Pues así lo hice, y maravillosamente la Misa pasó a ser parte de mi vida, tanto que si no iba me sentía incompleto, así que era vital darme tiempo para estar con el Señor. Digo vital, porque lo era, mi vida no tenía sentido si no iba a Misa; en ella me sentía amado.

Algo que, más por presumir, lo menciono para que te des cuenta de que cuando Dios “te ha echado el ojo” va a hacer todo para que voltees a su rostro y le digas  “Aquí estoy Señor”, y lo sigas, es que Él me permitió estudiar, graduarme y trabajar de Químico-Farmacéutico Biólogo, una carrera que podría verse antagonista a Dios, pero que gracias a su bondad y sabiduría pude encontrar el vínculo que une la Ciencia y a Dios, y soy yo mismo, tú (que lees estas líneas) y el mundo entero, porque para que todos fuéramos posibles y llegáramos a la existencia, Dios nos llamó a la Vida en su propia creación. Cito al Papa Francisco: “atrévete a soñar en grande” y verás que si eres generoso con Él, Él sabrá recompensarte abundantemente y de la forma más bella que ni siquiera te imaginas.

 

Fuente: SIAME