Echar las redes

UNA HISTORIA

By 26 enero, 2015 No Comments

Iba caminando sin rumbo, sin metas y sin ilusiones, todo era oscuro, caos y confusiones. De repente alguien me detuvo, no sé quién era, fue algo inexplicable.

Iba caminando sin rumbo,
Sin metas y sin ilusiones.
Todo era oscuro,
Caos y confusiones.

De repente alguien me detuvo,
No sé quién era, fue algo inexplicable.

Yo seguí de largo,
Reflexionando sobre mi pasado;
¿Por qué no quise ser como ellos?
Si hubiera aceptado, sería un injusto más.

Luego me dije;
Dentro de unos días cumpliré veinte años.
¿Qué será de mí?
¿Dónde están todos?

No tengo nada,
Mas que veinte pesos en mi bolsillo.

¿Dónde están todos?
Tengo sed y hambre.
Todos se han ido.
No miento, lloré y lloré.

De repente, entre las olas del mar,
Se escuchó una voz que decía;
“tengo que reclamarte algo:
Has dejado tu primer amor.
Recuerda, por tanto, de dónde has caído,
Arrepiéntete y haz las obras que hiciste al principio” (Ap 2, 4-5)

Después, caminó conmigo en mi desierto interior.
Ha tocado mi soledad,
Diciéndome;
“Muchos son los llamados,
Pocos los escogidos” (Mt 22, 14)
Esta experiencia jamás se repetirá.

Después de un gran silencio,
Tomé un pedazo de carbón,
Empecé a plasmar en una roca lo que de niño soñaba,
Mi primer amor, mis metas y mis ilusiones.

Me quedé estupefacto,
De repente, no eran mis dedos los que escribían,
Era Él, parecía un vagabundo.
Esta vez era su ayuda.

Al instante, me obsequió un misterio,
Envuelto en un velo blanco,
Creo que es la VOCACIÓN.

Ahora soy un arbolito más,
Que hunde sus raíces
En su más profundo corazón.