Noticias

“Yo te volveré a elegir”

By 18 abril, 2019 No Comments
Promesas Sacerdotales

El Domingo de Ramos, la liturgia de la Palabra nos propone meditar sobre uno de los relatos de la Pasión de Jesús, con la finalidad de ir preparando nuestro corazón para lo que se va a vivir a lo largo de la semana y en el triduo pascual. Sobre este pasaje, valdría la pena centrarnos en la escena de la oración de Jesús en Getsemaní ¿Por qué valdría la pena contemplar con detenimiento este momento? Mirar a Jesús postrado en oración en el preludio de todo lo que en los días siguientes iba a padecer, es aguardar en el inicio de los relatos de la Pasión, tal y como nos lo proponen los evangelistas.

Como cada Jueves Santo, los sacerdotes de esta arquidiócesis corremos a tomar, aunque sea, un café con leche, antes de llegar al lugar de la cita, a la Misa Crismal. Ese día, los pastores de nuestra arquidiócesis renovaremos una vez más nuestro deseo de ser de Cristo, como el día de nuestra ordenación.

De repente, irrumpen nuestro paso, majestuosas y solemnes, las campanas de Catedral. Nos recuerdan que llega la hora de dirigirnos hacia la Iglesia Madre. Damos el último sorbo antes de terminar el trayecto desde nuestras parroquias, algunas a más de una hora de distancia.

Llegamos a la sacristía para revestirnos, al lado de quienes han sido compañeros de banco, de partidos de fútbol, de exámenes, de cine y por qué no, de algunas lágrimas también. Así es, estamos al lado de nuestros colegas, los que algún día dijimos sí, al escuchar al diácono o al rector del seminario que nos llamaba por nuestro nombre, que era la voz del mismo Cristo que nos convocaba a dejar nuestras familias, para subir la escalinata del presbiterio y cambiar nuestra vida para siempre.

Sí, cuando escuchamos nuestro nombre, uno por uno, con toda la historia que esto suponía, y cuando con esfuerzos dijimos:

“¡Presente!, aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”.

Ahora, en esta Misa de Jueves Santo, al final de la homilía, el Obispo como cada año se dirigirá a nosotros preguntándonos si queremos renovar las promesas del día de nuestra ordenación, ante lo que nosotros volvemos a responder: Sí, quiero.

Luego, nos hace otra pregunta: ¿quieren unirse más fuertemente a Cristo, configurarse con Él, renunciando a ustedes mismos y reafirmando los sagrados deberes, que por amor aceptaron gozosos el día de su ordenación? Y respondemos otra vez: Sí, quiero.

Una vez más nos hace notar si queremos seguir siendo fieles dispensadores de los misterios de Dios, como seguidores de Cristo, sin pretender bienes temporales y sólo por el bien de las almas; a lo que volvemos a responder: Sí, quiero.

Parece que, al igual que sonaban las campanas, en la Catedral resuenan las mismas preguntas que Jesús hacía a Pedro antes de encomendarle la tarea de apacentar a su rebaño, la Iglesia:

¿Me amas?

El apóstol, como lo hacemos nosotros mismos en esta preciosa celebración, reafirmó en tres ocasiones su amor por El Maestro:

Tú sabes que te amo.

Esto me recuerda a una canción que cantaba Martín Valverde:

“Cuando pasen ya los años y pase la juventud, cuando las mieles se acaben, cuando el fuego no arda más.

Cuando vengan los problemas, venga la enfermedad, cuando reinen los silencios, mi canción por ti será.

Yo te volveré a elegir, pues por ti quiero vivir, cada día que pase, cada amanecer, yo te volveré a elegir.”

Y algo así es lo único que se me ocurre como respuesta el día de la Misa Crismal. Aunque muchas cosas han pasado desde aquél día en que me postraba consciente de mi nada, para pedir su misericordia; aunque muchas cosas han cambiado desde aquél día, como la juventud, que para muchos presbíteros ya es tan sólo un recuerdo; aunque hoy nos sorprenda el reflejo en el espejo, el cabello cano y algunas arrugas; aunque cada vez se hagan más presentes los regaños del médico y las noticias de hermanos difuntos que se nos han adelantado al encuentro del Señor, incluso dentro de nuestra propia familia, de nuestros propios familiares; y aunque todo al rededor  cambia, a mí no se me ocurre otra respuesta que:

“Yo te volveré a elegir”.

Pbro. Oscar Arias Bravo

Asesor de la etapa de configuración, Santa María de la Visitación.